Camine de tras suyo, su espalda se veia grande, rigida, fria... tras la ceremonia todo lucia callado, oscuro, diferente al calido sentimiento que senti durante toda la ceremonia.La caminata fue rapida y callada, por los pasillos reales y no aquellos pasadizos ocultos que ahora añoraba... estos parecian enormes salas, demasiado elegantes para mi.
Luego de un rato muy corto llegamos a mi habitación, el hizo una reverencia y se ofrecio a ayudarme con mis prendas, pero ya me sentia yo demasiado extraño entre tanto lujo que negue con la cabeza y entre apresuradamente a mi habitación.
El sonido de la puerta al cerrarse me indico que estaba solo, y al fin, luego de todo el largo viaje pude exhalar aliviado.
Sin prestar mucha atención a la habitación me encamine al sillón que estaba frente a la ventana de la terraza, donde me deje caer, mi cuerpo cansado y aun envuelto en ropajes finos.
No entendia que hacia ahi, lo sabia, pero no por ello era mas sencillo vivirlo. Aun no podia creer que fuera de la realeza ni que en esos momentos estuviera en la elegante habitación del palacio que era mi verdadero hogar.
Con un suspiro agotado levante mi mano y con cuidado retire la corona que hacia poco habia sido creada, era hermosa, unica, creada frente a mis ojos del hielo de mi padre y el fuego de mi madre, era mia...
La observe, era identica a la de mi hermano, solo que esta era plateada, en lugar de dorada, sin duda indicando mi rango como el segundo hijo aun siendo gemelos.
Mire por la ventana el paisaje, era muy distinto a los rojos y cafes con los que creci, pero no por ello dejaba de ser hermoso.
Mire de nuevo la corona que aun reposaba entre mis manos, esa corona simbolizaba un compromiso que de ahora en delante estaba dispuesto a enfrentar, lo haria por mi, por todos quienes confiaban en mi, mis padres, estos y aquellos, mi hermano, y sobretodo yo mismo.
Me levante y me dirigi a mi recamara, donde deposite la corona en la mesita de noche, luego camine rumbo al armario, donde soprendentemente habia varias prendas, seguramente Yumi habia hecho esto, puesto que nadie mas que nosotros cuatro sabia que yo estaba ahi hasta el momento de la presentacion.
Escogi unos pantalonmes de pijamas que lucian comodos, pero omiti la camisa, puesto que estaba acostumbrado a dormir sin una.
Una vez estuve listo, me recoste en la cama, era enorme y hermosa, con cortinas en tonos rojizos, las sabanas eran negras, unicas en medio del ese mundo azul.
Trate de dejar la mente en blanco para poder descansar, pero no podia, muchas cosas rondaban por mi cabeza... mi hermano, quien ahora mismo estaba seguramente descanando en su alcoba, mis padres del reino de los volcanes, solos bajo el oscuro manto de la noche, mis padres reales, con su sonrisa de felicidad, Yumi posiblemente habia ayudado a Sey, mientras yo habia dejado a Yuki ir, durante el trayecto a mis aposentos lo vi seri, casi enojado, y asi mismo habia lucido cuando entre a mi cuarto rechazando sus servicios... quizas habia herido9 sus sentimientos de guardian, pero yo no necesitaba una niñera ni un sirviente.
Si algo habia aprendido era a trabajar duro y ser independiente.
Cerre los ojos nuevamente y al fin el sueño me alcanzo... mi vida seria un torbellino y sin dudas tenia mucho que aprender, pero todo eso podia esperar al amanecer...

