Capitulo 47


Me sentía un tanto torpe, las cosas no habían cambiado mucho en el palacio desde que me había ido de ahí, aun continuaban con los antiguos rituales y costumbres reales, todo era lo mismo.

Mi vida parecía haber cambiado, pero ahora todo volvía a como debieron ser las cosas desde un principio, pero aunque la vida nos haya puesto a los cuatro juntos desde pequeños, eso no significaba que siempre lo estaríamos, puesto que la realidad era otra. No podía dejar de pensar, y aunque mi cuerpo y mente estaban cansados, mi espíritu seguía haciéndose presente en aquel lugar, tenía que preparar aquel momento, aquel magnifico encuentro entre aquella feliz familia, tenía que hacerlo, mis leales ayudantes siempre tan eficientes esperaban mis mandatos como lo habían hecho hasta ahora y esta no fue la excepción. La ceremonia se tuvo lista esa misma noche, sabía que mis hazañas de haber encontrado al príncipe habían llegado a la Reyna porque fue ella misma quien mando a su guardián, quien por cierto es mi Padre a preguntarme si era cierto. Pero la única verdad aquí era que no podía revelar nada hasta que el Príncipe lo hiciera.

La reunión con mi padre, después de aquel viaje fue algo que jamás olvidare, el solo me miro y dijo:

-"Hija mía, lamento haber sido yo la causa de tu sufrimiento, pero recuerda que debes conservar la rectitud y serenidad que has mantenido hasta ahora, recuerda que si quieres decirme algo aquí estaré para lo que necesites"

Mi asombro fue infinito, ¿Cómo pudo aquel hombre saber todos mis problemas y mis frustraciones?, ¿Cómo?, realmente no exprese palabra alguna y él sabía que tenía algo, tal vez sea por aquella relación que solemos llamar Padre e Hija, que ellos saben intuir cuando a una le pasan estas cosas. Él simplemente me sonrió y acaricio mi mejilla y volvió a decir:

-Le diré a la Reyna que no quieres estropear la noticia de los propios labios del Príncipe.

Una vez que dijo esto, se limito a darme un beso en la mejilla y tan pronto lo hizo, salió por la puerta hacia el corredor. Dejando aun en aquel deplorable estado de confusión y encima con aquel gran evento en mis manos.

 

La ceremonia estaba lista, ya nos estaban esperando en el gran salón, ya solo faltaba la presencia de ambos Príncipes. Rápidamente me dirigí por ellos, ya quería terminar con toda aquella burocracia, solo quería descansar.

Entre a la habitación y ya estaban aquí el Príncipe Suzaku, quien esperaba a su hermano. Suzaku me parecía indeciso incluso algo temeroso.

-Príncipe Suzaku, ¿Está usted bien?

-Si, solo un poco nervioso...

La puesta se abrió y vi como mi hermano entraba con su armadura puesta, era la primera vez que le veía cumplir su papel de guardián, me alegraba que al fin pudiera desempeñar tal rol en su vida, así como también estaba segura de que esta cambiaria, bueno al menos a mi si me cambio.

Salimos del salón los cuatro, sin decir palabra alguna, caminamos por aquellos pasadizos y habitaciones rumbo al gran salón donde aguardaban nuestra llegada triunfal. Él simplemente acomodo su corona y yo no pude hacer otra cosa que seguirle, pensé que tal vez voltearía a verme con aquella sonrisa tan suya, pero no fue así. Me contuve mordiendo mi labio inferior, pero justo en aquel momento la figura de mi padre  quien estaba junto a la Reyna me hizo pensar en quien era y cual era mi lugar, debía desechar aquellos pensamientos que me hacían ser débil.

Él acelero el paso y yo hice lo mismo, él se inco al pie de la escalerilla y yo hice lo mismo, justo detrás del el…

-Padre, madre… pido perdón, porque le he hecho pasar muchas penurias, por escapar del hogar, por no comunicarme en estos años, por hacerlos sufrir.

Con voz temblorosa Sey pidió perdón y prometió explicar luego a sus padres sus motivos por haber hecho tal cosa. Entonces Sey supo que era el momento justo para acercarse a sus padres, sin dudarlo se acerco a su madre y le abrazo… fue simplemente conmovedor… y justo después de abrazarla se volteo hacia el Rey y le abrazo fuertemente. De pronto el volteo a verme…

-Padre, madre, la General Yumi me ha traído hasta aquí, cumpliendo vuestras ordenes, en un principio admito que no era mi deseo volver, aun no podía hacerlo, tenia asuntos pendientes que resolver.... asuntos que el día de hoy me alegra decir he cumplido... papá, mamá... lo logre... él esta de vuelta....

Rápidamente la sala quedo en silencio, solo aquellos que sabían lo que había pasado hace años cuchicheaban en las esquinas del gran salón…

El Rey miró a Sey sin saber que decir, La Reyna corrió hacia el, levantándole el rostro para mirarle a los ojos, y en su sorpresa le pregunto…

-Sey…hijo…

Entonces Sey volteo a ver a la puerta la cual se volvió a abrir, la Reyna volteo a ver… entonces el príncipe Suzaku hizo su entrada en el gran salón, se notaba algo temeroso pero se notaba que se esforzaba por mantenerse firme, detrás suyo venia mi hermano quien portaba aquella actitud orgullosa y desafiante como la de mi padre.

La Reyna parecía no poderlo creer, pero era inconfundible con aquella cabellera rojiza y aquel porte como el del Rey, ella lo sabía era aquel sentimiento que llamaban Sentimiento Materno, no lo se, yo nunca me he encontrado en esa situación y mucho menos tener hijos… pero por lo que veía en mi padre, cada vez que me ausentaba del castillo por algún asunto de guerra, el siempre se preocupaba por mi y mi seguridad; tanto que aunque tratara de convencerle de que no lo hiciera, el siempre lo hacia, pues es normal que como guardiana del Príncipe heredero al trono tenga el deber de realizar todos aquellos mandatos y peticiones.

La Reyna soltó un un grito y sin dudarlo se abalanzo hacia los brazos de su hijo que por tantos años había estado perdido. Él Rey ayudo a Sey a ponerse de pie y juntos caminaron hacia la Reyna y Suzaku. Los cuatro formaron un gran abrazo, aquel era un conmovedor encuentro aun no odia creer que los 4 estuviera al fin juntos, si alguien sabia lo que sufría la familia real por la pérdida de su hijo menor éramos nosotros los guardianes. No pude evitar lo que ya se avecinaba, una lagrima rodo por mi mejilla, súbitamente los recuerdos de aquellos días volvían a mi, aquellos días a su lado, felices días, porque aquello se tenia que esfumar así. Yuki noto mi actitud ante aquella escena, sabia incluso que era lo que estaba pensando, quiero creer que es por esa relación que tenemos entre gemelos lo que nos hace ser tan unidos y que el me conozca tan bien, casi se podría decir que como la palma de su mano. Él se limito a caminar hacia mi y mientras todas las miradas se centraban en la familia real, con suaves palabras me dijo:

-Hermana, mantén la compostura!!!

Recordé donde estábamos, voltie a ver a mi hermano y el me sonreía dándome aquella seguridad que necesitaba en aquel momento, él toco mi mejilla y suavemente retiro aquella lagrima que había traído aquellos recuerdos a mi mente. Se acerco más a mi y mientras esperábamos a que la Familia Real terminara con su mágico encuentro, Yuki bajo su mano para entrelazarla con la mia. Y no me soltó en toda la ceremonia.


Capitulo 46

Estaba solo, en muchos sentidos nada parecia haber cambiado, durante años viajo solo y ahora que regresaba estaba solo de nuevo. Se miro en el espejo del baño, su cuerpo era distinto también, los años de viajar y sobrevivir en al intemperie le habian dado un tono mas oscuro en comparacion a la tez de los demas habitantes de su reino, pero aun era mucho mas palido que su hermano

Sus musculos, aunque no muy pronunciados, eran atleticos y su complexion era tipica de quien hace ejercicio con cierta regularidad.

Con un suspiro de añoranza se acomodo la capa, ahora cambiaria todo, en esos momentos la gente del castillo debia estar enterada ya de su regreso, el sabia que Yumi se habia encargado de organizar todo, pero habia una cosa mas que faltaba, enfrentarse a sus padres.

Cuando habia escapado hacia años atras lo hizo sin avisar a nadie y eso incluia a sus padres. Sey solo podia imaginar lo que ellos sintieron al no encontrarle, pero era algo que debia hacer.

De nuevo se miro, sintiendo esa opresión en su pecho crecer... ¿Y si todo era un error?

Era una certeza que no lo dejaba en paz. El sabia que no habia estado mal escapar de su hogar por buscar a su hermano, pero no estaba tan seguro si habia sido lo mejor volver al palacio.

Habia muchas cosas que le esperaban ahi, pero ninguna de ella era felicidad... su felicidad estaba al lado de Yumi, y ahora que estaban ahi su mundo de sueños que habia construido en esos dias con ella se derrumbaba.

Suspiro, de nuevo, ni siquiera sabia cuantos suspiros ya habia dado, pero sin duda este no seria el ultimo. Se termino de arreglar, acomodo su cabello, trato de sonreir al espejo, pero al ver que no lo conseguia, decidio dar media vuelta y salir rumbo a la sala de reuniones... su gente lo esperaba.

Sey se giro y salio del baño hacia la pequeña sala donde su hermano y Yumi se encontraban, ambos hablaban, Suzaku seguramente preguntaba cosas que no conocia, puesto que Yumi parecia estar explicandole algo del palacio.

Sey sonrio a la imagen, era bella, su hermano, su mejor amiga y amada... dos cosas que siempre deseo tener a su lado, juntas, pero ahora que estaban ahi no lograban animarlo del todo.

El sonido de la puerta les indico la llegada de Yuki, quien, al igual que su hermana, vestia prendas de guardian, su armadura, a diferencia de la de Yumi, que era escasa, muy atrevida, pero sumamente resistente, era una armadura mas completa, peto, rodilleras, traje de tela fina, pero sumamente fuerte, botas tambien del mismo material de la armadura, parecia todo un guerrero.

Tras una reverencia, se paró al lado de Suzaku y los cuatro salieron de la habitación por los pasadizos y rumbo al salon, donde los reyes y la corte real los esperaban.

El viaje fue silencioso, cada uno sumido en sus propios pensamientos, cada quien inmerso en ideas que no podia expresar con palabras...

Cuando hubieron llegado al salon anterior a la sala de reuniones real, Sey se adelanto, acomodo levemente la corona que le sentaba pesada y ajena en su cabeza y tras recordarles el plan, salio.

La luz que lo inundo fue sobrecogedora, casi imposible, y por un instante estuvo a punto de cubrirse los ojos, pero se mantuvo firme y camino, ignorando las miradas de sorpresa, admiración y alegria que le seguian.

Tras de el, la hermosa figura de Yumi seguia sus pasos, también mostrandose altiva, serena, como un guerrero que regresa de la batalla con la victoria.

Sey los miro, luego de años sin hacerlo, sus padres, lucian cansados, pero eran ellos... su madre lucia tan bella como siempre, si cabellera rojiza, corta y algo rebelde, que le daba un aura juvenil aun con sus años, sus ojos, rojizos tambien, estaban llenos de lagrimas y Sey sabia que si no fuera por el shock de verle, seguramente su madre ya estaria encima suyo, abrazandolo, llenandolo del amor que tanto le habia faltado en ese tiempo

Su padre, por otro lado, lucia una expresion mas austera que Sey no sabia definir. Siempre le habia sido dificil entender a su padre, no porque el hombre feura un mal padre, sino porque era alguien muy sereno, muy serio en su reinato, muy sereno con su familia, todo un enigma que rara vez dejaba ver lo que verdaderamente sentia.

Con su corazon llenandose de gozo, Sey acelero el paso, incandose en cuanto llego a la escalerilla frente a los tronos, ver a sus padres habia logrado alegrarlo mucho, aun y cuando sabia lo que significaba volver, en ese momento, estaba muy feliz.

- Padre, madre... - habló Sey mientras levantaba levemente la cabeza para encontrar sus miradas - pido perdon, porque le he hecho pasar muchas penurias, por escapar del hogar, por no comunicarme en estos años, por hacerlos sufrir.

Con la voz temblorosa, Sey pidio perdon y prometio explicar sus motivos mas a fondo en un momento de privacidad con sus padres, quienes aceptaron la explicación.

Entonces Sey supo que era el momento asi que se puso de pie y tras un breve segundo de duda se acerco a su madre y la abrazo, sintiendo su calidez, necesitaba esa fuerza, necesitaba a su familia...

Tras separarse de su madre abrazo a su padre, quien devolvio el abrazo suavemente, y luego se separo, retrocediendo sin darles las espalda mientras volvia a incarse.

-Padre, madre, la General Yumi me ha traido hasta aquí, cumpliendo vuestras ordenes, en un principio admito que no era mi deseo volver, aun no podia hacerlo, tenia asuntos pendientes que resolver.... asuntos que el día de hoy me alegra decir he cumplido... papá, mamá... lo logre... él esta de vuelta....

Toda la sala quedo en silencio, expectantes, no muchos sabían a lo que se referia, pero quienes lo abian lanzaban bocanadas de sorpresa. El rey miro a su hijo sin saber que decir, pero la reina se levanto expectante de su trono y corrió hacia Sey, y levantando su rostro con sus delicados dedos lo miro a los ojos y en un susurro pregunto

- Sey... hijo... - las palabras se atoraba en la garganta mientras los ojos de nuevo anegados en lagrimas miraban los de su hijo, Sey no dijo nada, solo giro la vista en dirección a la puerta por la que el habia salido. La reina siguio la mirada de su hijo y como si eso hubiera sido la señal, Axel salio de la habitación.

Su paso era vacilante, algo temeroso, pero Sey sabia que estaba esforzandose, detras suyo Yuki le seguia con actitud orgullosa, desafiante, como aquel que obtiene una medalla y la quiere presumir ante todos.

La reina solto un grito antes de abalanzarse a los brazos de su hijo menor, llorando de alegria. El rey sonrio levemente antes de acercarse a Sey y ofrecerle una mano para ayudarlo a levantarse.

Juntos caminaron hacia la reina, quien abrazaba a Suzaku, al verlos llegar, la reina se retiro un poco y dejo que los otros dos se acercaran. Los cuatro formaron un abrazo... una escena digna de admirarse... el reino de lo glaciares tenia de nueva cuenta a sus principes, la familia real estaba completa...

Yumi miro el abrazo y mientras una lagrima resbalaba por su mejilla, trato de contener el dolor que sentia al ver esa escena... y no poder formar parte de ella.