Capitulo 26

Segui besandola, me era imposible separarme de ella, su calidez y su pureza me tenian loco. Aun así en la parte mas profunda de mi mente algo me detenia de avanzar más, era una sensación extraña, de que no debia seguir, no si ella no lo deseaba.

Por lo que, cuando sentí sus brazos abrazar mi cuello, atrayendome, supe que ya nada podría detenerme. Pronto una vez comenzó a susurrar en mi oído

-¡Gracias, Sey-chan! Gracias por amarme, tanto o mas que yo lo hago; pero creo que no seria correcto todo esto los sacerdotes me hablaron de lo que paso hace siglos con aquella pareja de dragones, un príncipe y su guardiana, tu sabes que lo nuestro no puede ser.

Sus palabras me dieron una punzada en el corazón, yo conocía esa historia, los sacerdotes en el palacio nos la habían repetido hasta el cansancio, pero yo no podia entender que habia de malo en amar a mi mejor amiga. Ella siempre habia estado a mi lado, siempre...

Ambos nacimos al mismo tiempo, y desde ese día siempre habiamos vivido todo juntos, el deber de un guardian es convertirse en uno con su protegido, llegar a entenderlo para asi protegerlo. Por eso Yumi siempre habia formado parte de mi vida.

En un principio era solo una amiga, pero con el tiempo y la comprensión llegue a verla como mi mejor amiga, mi confidente, la persona mas importante de mi vida... y el tenerla ahi, bajo mio, con el rostro sonrojado, la respiración entrecortada y esa mirada entre asustada y esperanzada, me hacían mandar todo tabu al carajo.

-Yo ya no puedo... ya no puedo vivir sin ti...- le dije, mirandola fijamente, mientras rogaba que entendiera todo lo que estaba sientiendo.

-Sey-chan!- me respondio ella y casi de inmediato me besó, yo le respondi, fundiendome en las emociones que me provocaba, que me hacia sentir, que deseaba brindarle, por lo que pronto msi labios abandonaron los suyos para segui un camino invisible por su cuello y ella se dejo hacer, mientras pequeños suspiros escapaban de sus labios entreabiertos, y luego una simple frase.

-Sey-chan, hazme tuya- mi piel se torno algo sonrosada, pero no me detuve, al contrario, escucharla decir eso me dio el último empujon que necesitaba.

Sin dejar de besar su piel la acomode sobre las almohadas de la cama, acariciando su cuello y bajando lentamente, sin pausa, deleitandome con su aroma, con el palpitar de su corazón cada vez mas descontrolado.

-Yumi...- le susurré mientras le besaba la frente y sus mejillas y al último sus labios, dulces, tiernos...

Ella por su parte se aferraba a mi espalda, mientras se dejaba amar, mientras susurraba palabras de amor perdidas entre suspiros.

Me separe un poco y con mis manos comence a bajar por sus hombros, llevandome con ellas la prendas que Yumi aun llevaba puestas, una por una, hasta que su mis ojos recibieron la visón casi eterea de su blanca piel, pura, sin mancha alguna... al menos eso pensé antes de descubrir varias cicatrices, leves, casi imperceptibles, pero estaban ahi.

Ella se sonrojo y trato de explicar, pero yo no la deje, baje de nuevo y la bese, no necesitaba saberlo, al menos no en ese momento, ese momento era solo nuestro. Ya podia imaginarme el origen de dichas marcas, pero no queria que ella pensara en ello, ni yo mismo deseaba hacerlo, no cuando Yumi, mi Yumi, estaba ahi, frente a mi, ofreciendome su corazón.

Mis labios comenzaron a bajar lentamente, besando, mordiendo, lamiendo cada tramo de Yumi, hasta que me encontre frente a su pecho, lucia hermoso, terso, firme... el pezón estaba ergido, una visión que me invitaba, que me incitaba...

Con cuidado, algo temeroso, acerque mis labios y bese el seno derecho, era una sensación indescriptible, más cuando un audible gemido surgio de los labios de Yumi, excitandome mas. Mi lengua pronto sustituyo mis labios, lamiendo y luego succionando.

Mientras mi mano izquierda comenzó a acariciar el otro seno, la derecha sigui bajando por su costado, brindandole caricias fantasmas, suaves, pero sin tocar demasiado, solo con las llemas de mis dedos. Ella siguio gimiendo levemente y una de sus manos se posó sobre mi cabeza, acariciandome el cabello. La otra se aferraba a las sabanas, como si en ellas encontrara aun alguna forma de cordura.

Mi mano dejo de acariciar su pecho y bajo hasta su diestra, arrancandola de las sabanas, entrelazando los dedos en una comunión tácita, en una acuerdo sin palabras. Mi boca siguio bajando por su estomago hasta su viente, donde otra visión casi mágica se presento ante mis ojos...

Yumi trato de decir algo, pero mi mano izquierda pronto se lo impidio, cuando con suavidad llegó hasta sus piernas y con movimiento firme, pero tierno las separó, permitiendome ver la zona más pura de Yumi.

Su sonrojo era palpable, pero el mio no estaba muy lejos del suyo, yo jamas habia, bueno, jamas habia hecho algo asi, y aunque me alegraba que Yumi fuera la primera y la única, tambien me daba algo de temor lastimarla. Yo sabia que Yumi era fuerte, pero eso no me impedia sentirme asi, tan inexperto, tan indefenso...

Pero algo superior a mi guiaba mis acciones y pronto deje el puror atras y lleve mis labios hasta su entrepierna, lamiendo... La mano que Yumi tenia entrelazada con la mia apretó sus dedos y un fuerte gemido se escucho por toda la habitación...

Capitulo 25


No podía evitar el sentirme así, la felicidad había sido tan corta, pero parecía funcionar el agua que recorría mi cuerpo, fue entonces que le vi...

Sey-chan...no...Seiryuu-sama, si era el!!!

-Sey

Me repetía incansables veces pero yo negaba con la cabeza, trataba de sacarlo de mi cabeza y de mi mente...

-Seiryuu-sama!

-No... SEY!

El seguía intentando que yo entendiera, pero era inútil, yo sabia la verdad y no podía remediarlo, tomo mi mano para colocarla nuevamente en su rostro, pero actué por instinto y enseguida la quite, como si el tocarle me infundiera un miedo terrible y así era, Sin preámbulo el cerro el grifo y me jalo fuera del baño, pero yo no podía permitirle tal cosa.

-No, Seiryuu-sama, NO... SUÉLTEME!

Entonces el me lanzo a la cama, donde no pude evitar el acurrucarme tratando de alejarme de el, simplemente no podía, no quería tocarle, sabia que si lo tocaba era mi fin.

-No...

De pronto un chorro de agua se entrelazo en mis muñecas, el me obligaba a verlo, pero en un arrebato de locura el simplemente me beso, yo intentaba zafarme pero su peso era mayor que el mío y no me dejaba zafarme de su agarre, pero con un movimiento que a duras penas pude realizar con mis manos me solté pudiendo controlar el agua, misma que me sirvió de ayuda para apartarle, yo sabia que todo aquello no era del todo correcto. Corrí hacia la puerta y poder así escapar de el pero no me dejo hacerlo ya que una llamarada de fuego azul fundió la perilla de la puerta y sin darme tiempo siquiera de moverse hizo lo mismo con las ventanas, de pronto una voz fuera de la habitación se hizo presente...

-Señor Ryuuza, ¿Esta usted bien...

-Lo siento, no podremos bajar a cenar, mi nieta se quedo dormida y tiene algo de fiebre, la estoy cuidando y no bajare hasta que me haga cargo de ella.

Que había dicho, acaso planeaba algo, le mire con temor; si temor ya que no podía hacer otra cosa, el era un príncipe y fue entonces que el camino hacia mi intentando abrazarme y esta vez no pude escapar, todo mi cuerpo se estremeció de pronto, mi corazón comenzó a latir muy rápido, podía sentir su respiración con cada poro de mi cuerpo y fue entonces que me beso una vez mas, yo quería besarle, enserio que si, pero una vez mas salían aquellas reglas absurdas y trataba una vez mas inútilmente de zafarme de el, mordí sus labios para que este me soltara, pero fue en vano.

-¡NO, SEIYRUU-SAMA, SUELTEME!

-Calla...

-NO PUEDE HACER ESTO, USTED ES UN PRINCIPE Y YO SO GUARDI...

-¡QUE TE CALLES!-

Me dijo y luego me abofeteo, caí a la cama rápidamente, mi mano derecha subió hasta mi mejilla tratando de calmar mi dolor ante semejante acto.

-S-Seiryuu-sama...

-Cállate ya, no voy a escucharte, serás mia porque ya lo eres, porque me perteneces desde que fuiste concebida... ¡Pero sobretodo porque te amo y no voy a dejar que una estúpida tradición me separe de

Era verdad, le pertenecia, desde que habia nacido y asi lo fue siempre, y hasta ahora lo hacia publico?, porque, porque aquello había ocurrido, las preocupaciones volvieron a llenar mi cabeza, sin dejarme tiempo de reaccionar ante aquellas palabras, el me beso en los labios mientras sus manos bajan a mis caderas y de ahí a mi entrepierna, no sabia como reaccionar, solo me quede ahí inmóvil, no sabia que había llevado a Sey a comer tal acto conmigo, entonces le comprendí no era yo la única que se sentía así, me quede quieta un minuto y cerré mis ojos, podía escuchar el corazón de Sey que me hablaba como si estuviese llorando al decírmelo, Te Amo... aquellas palabras hicieron eco en mi corazón, pude sentir una dicha infinita, entonces fue que deje de luchar.
Levante mis brazos y le abrace por la nunca atrayéndole hacia mi, para luego susurrarle al oído...

-Gracias, Sey-chan! Gracias por amarme, tanto o mas que yo lo hago; pero creo que no seria correcto todo esto los sacerdotes me hablaron de lo que paso hace siglos con aquella pareja de dragones, un príncipe y su guardiana, tu sabes que lo nuestro no puede ser.

Le dije, pero se levanto un poco, me miro fijamente a los ojos y sin preámbulo me dijo:

-Yo ya no puedo... ya no puedo vivir sin ti...

-Sey-chan!

Entonces lo abrace y ahora siendo yo presa de mis emociones lo bese, sabiendo que aquello estaba mal, pero ahora no me importaba, ya nunca mas estaría sola, mi vida siempre estaría ligada a la suya y viceversa hasta que el fuera a ser rey e incluso ahí nunca seria capaz de separarme de el.

El comenzó a besar mi cuello y yo accedí a ello, cada parte de mi cuerpo comenzó a sentir ese deseo por el, deseaba sinceramente ser suya, que el me tomara entre sus brazos y me dijera cuanto me amaba.

-Sey-chan hazme tuya!!!

Capitulo 24

Pude escuchar los pasos del dueño alejarse por el pasillo hacia la escalera mientras intentaba tranquilizar mis pensamientos y mi cuerpo. Habia besado a Yumi y mucho más y sentia cada poro de mi piel ardiendo como loco... pero esa sensación era fantastica y no queria que acabara.

Sabia que en el pasado, uno de los reyes de enamoró de su guardiana y que ambos murieron de forma horrible, pero no podia concebir que algo tan bello como el amor fuese tan peligroso. ¿Cómo era posible que amar estuviera prohibido para alguien como yo? Mis padres se aman y también se amaron mis abuelos aun y cuando sus bodas fueron arregladas, pero yo no podia pensar en amar a nadie más que a Yumi.

Durante el tiempo de mi viaje conoci a mucha gente y pude ver que entre la gente común el amor era libre...¿Por qué entre las familias reales no lo era? Justo antes de partir escuche algunas veces a mis padres hablar sobre posibles esposas para mi, y cada vez que escuchaba eso corria con Yumi para hablar de cualquier cosa que me hiciera olvidar eso.

En un principio pense que era porque aun me sentia muy joven para casarme, pero cuando sali de mi hogar fui comprendiendo que no era así. Cuando ese hombre estuvo a punto de violarme en lo único que pensaba era en Yumi, en que queria que me salvara, que estuviera conmigo, tenia miedo de ya no poder verla, tenia miedo que ese hombre se llevara algo que yo solo queria darle a Yumi.
Y poco a poco fui comprendiendo que yo sentia algo muy fuerte por ella, por eso cuando la volvi a ver me senti lleno de contradicciones, aun no encontraba a mi hermano y no deseaba regresar, ademas, verla ahi me dio miedo, miedo de lo que yo pudiera hacer, a pesar de ya conocer mis sentimientos trate de negarlos, de evitar involucrarla. Yo podia vivir en un engaño, en un matrimonio areglado, bajo las reglas que me fueron impuestas al momento de mi concepción, pero ver a Yumi sufrir era impensable.

Ahora, que al fin la habia besado me era imposible olvidarla, me era imposible dejarla ir, Yumi era mi, también me amaba como yo la amaba a ella, y a pesar de saber que esto estaba mal, ya no podia luchar contra mi propio corazón. Necesitaba a Yumi, necesitaba estar a su lado, saber que era mia, tenerla para siempre...

De pronto unos pasos me sacaron de mi concentración y alcance a ver como Yumi corria hacia el baño, sin pensarlo sali tras de ella solo para encontrarla en el piso de la regadera, completamente empapada y con sus ojos llenos de lagrimas, mi corazón se conmovio e intente hablarle.

-Yumi...

Pero ella parecia no oirme, seguia viendo los azulejos del baño, repeti de nuevo su nombre, pero seguía sin hacerme caso, el agua bañaba su fragil cuerpo y parecia a punto de derrumbarse. Tuve miedo de haberla lastimado, de que estuviera sufriendo por mi culpa.

-Yumi-chan!- casi grite para sacarla de su ensueño y ella de inmediato se giró a verme, su rostro se veía inexpresivo, pero sus mejillas sonrosadas me decian mas de lo que pense jamas ver. Me agache para quedar a su altura sin importar el agua que caia sobre mi cuerpo

-Sey-chan...

Comenzó a hablar mientras extendia su mano para tocar mi rostro y yo me recarge en su calida palma, la sensación fue placentera, pero duró muy poco, porque como si de pronto hubiera tocado fuego Yumi alejo su mano.

-Seiryuu-sama...

Abri los ojos, asustado... de nuevo ese nombre, ese titulo que odiaba, esa linea que me separaba de las cosas que yo mas deseaba, libertad, paz, amor... no podia ser, no podia dejar que Yumi se volvieran a alejar, no cuando ya habia estado tan cerca de ella, no cuando me sentia morir sin ella.

-Sey - le dije, ella movio su cabeza, negando y repitio "Seiryuu-sama"

-No... ¡SEY! - le dije tomando su mano y poniendola sobre mi rostro, ella intento quitarla, pero no se lo permiti, su llanto solo se incremento, pero no quize escucharla. No queria hacerle caso, ella me pertenecia, no como guardian, su corazón era mia, lo habia sentido dentro de mi y no pensaba dejarlo ir.

Sin mucho esfuerzo use la misma agua para cerrar el grifo y la jale hacia afuera del baño, ella se oponia mientras gritaba.

-No, Seiryuu-sama, NO... ¡SUELTEME!

Yo no le hacia caso, me sentia cada vez mas molesto, la Yumi que ahora arrastraba era la Yumi fuerte y sin emociones que conoci hace poco, pero esa Yumi solo era una fachada, la verdaderda Yumi, mi Yumi, estaba ahi en algun lado, y hacia poco que la vi salir y ahora no iba a permitrle irse.

Sin mucha ceremonia la lance sobre la cama, donde ella se quedo acurrucada, tratando inutilmente de alejarse de mi rumbo a la cabecera, yo solo la veía ahi, batallando con consigo misma, una parte de mi me decia que debia dejarla, que debia esperar a que se calmara para hablar las cosas, pero otra estaba segura que si la dejaba ir, esa Yumi no volveria jamas a mi, que desapareceria entre las torres altas y los blancos muros del palacio.

-No... -volvio a decir, pero yo la ignore, y me subi a la cama junto a ella, tratando de que me viera a la cara, pero ella seguia intentando evitarme.

Con mi mano señale hacia la puerta del baño y de inmediato un chorro de agua salio disparado hacia nosotros y se enredo en sus muñecas, separandolas un poco, lo suficiente para que yo pudiera tomar su rostro con mi otra mano y la obligara a verme.

Sus ojos seguían viendome sn emoción alguna, eso me hizo enfadar más y sin importarme nada me acerque y force mis labios sobre los suyos, en un beso salvaje. Podía sentir como todo su cuerpo se movia debajo del mio, intentando zafarse, alejarse de mi, pero mi peso era mayor al suyo y no le dejaba hacerlo

Pronto ls manos de Yumi se liberaron de su prisión de agua, y ella misma usó la uso para jalarme de la cintura, dandole espació suficiente para escapar de mi, bajando de la cama rumbo a la puerta.

Yo de inmediato alze mi mano derecha y un fuego azul intenso quemó la perilla hasta fundirla con la puerta, haciendola imposible de abrir, Yumi se sorprendio un poco y se giró a verme, yo aproveche para hacer lo mismo con la única ventana de la habitación, lo que nos dejaba encerrados, la ventana tenia barrotes de metal, lo que no dejaba espacio para salir.

Me levante y fue cuando escuche de nuevo la voz del dueño

-Señor Ryuuza, ¿Esta usted bien?

-Lo siento, no podremos bajar a cenar, mi nieta se quedo dormida y tiene algo de fiebre, la estoy cuidando y no bajare hasta que me haga cargo de ella- mi voz sonaba como la del viejo, pero entonación era severa, al parecer el viejo entendio que no queria ser molestado y se alejo tras despedirse.

Yumi me veía, y el miedo comenzó a filtrarse en sus ojos, pero yo no reaccionaba a ellos, al contrario, verla asi, indefensa y temerosa me hacia hervir la sangre, me molestaba que ella no quisiera lo mismo que yo, pero no por no querer, sino por temor al estupido tabu con el que crecimos.

Me acerque y ella de nuevo intento correr, pero antes siquiera que pudiera dar un paso la tomé del brazo y la jale hacia mi, abrazandola mientras volvia a besarla.

Ella se resistio y mordió mis labios, haciendo un pequeño corte. Sentí el sabor metalico de la sangre bajar por mi gargante y un nuevo flujo de ira se apoderó de mi, no entendia nada, solo que Yumi estaba ahi, y que seria mia sin importar nada.

-¡NO, SEIYRUU-SAMA, SUELTEME!

-Calla...

-NO PUEDE HACER ESTO, USTED ES UN PRINCIPE Y YO SO GUARDI...

-¡QUE TE CALLES!- le grite mientras le daba una cachetada que resonó en la silenciosa habitación, ella se quedo callada, viendome con ojos asustados, una marca roja de mis dedos aparecio en su mejilla, pero no me inmute, ya no habia marcha atras, mis sentidos estaban fuera de control.

-S-Seiryuu-sama...

-Callate ya, no voy a escucharte, seras mia porque ya lo eres, porque me perteneces desde que fusite concebida... ¡Pero sobretodo porque te amo y no voy a dejar que una estupida tradición me separe de ti!

Sin siquiera darle tiempo de reaccionar la bese fuertemente en los labios mientras una de mis manos bajaba hasta su cadera y luego su entrepierna, introduciendose debajo se las prendas, hasta tocar su fina piel...

Capitulo 23


-Tranquilo Sey-chan, todo ya paso, lo importante es que estas aquí y que nunca dejare que suceda de nuevo porque yo te cuidare... nee!

Pero no sabia la magnitud de aquellas palabras, sabia que las cosas de por si ya eran complicadas entre nosotros pero nunca me imagine que fuese a ser yo quien lo besara, y si asi fue, lo bese!...
Mis labios se sentían ligeramente humedecidos por los de Sey, quien habilidosamente continuo el beso, la verdad me daba un poco de miedo el besarle ya que no sabia como se iba a comportar, que tal si me rechazaba o simplemente la pasión se desbordaba hacia un punto de cual ya no se pudiera regresar, tenia miedo; pero en ese momento en el cual yo le besaba y el me besaba no importaba nada solo nosotros dos.

Me sentía como si hubiese caído en un transe del cual no podía despertar, me hipnotizaban aquellos ojos verdes que me incitaban a seguir y aquel aroma tan suyo, tan peculiar en el hacia que me perdiera en sus brazos, entre cada caricia suya, sus manos se posaron en mi caderas, mientras el continuaba besándome, recorriendo cada parte de mi cuerpo, yo me sentía mas que extasiada con todo aquello, las emociones fluían de mi cuerpo sin que yo pudiera hacer algo, me aferré a su cuello, mientras lo besaba y de vez en cuando una pequeña mordida se apoderaban de el asi como si quisiera marcar aquel territorio como mío.

La temperatura de mi cuerpo subía cada vez mas conforme el me tocaba, me hacia querer mas a cada instante, hasta que el me recostó en la cama poco a poco yo no opuse resistencia alguna, lo deseaba, deseaba aquello que había querido por tanto tiempo, de lo cual nunca había estado segura hasta ahora, sabia que las cosas cambiarían desde esa noche, y dado a las circunstancias las cosas no podían volver simplemente a lo que eran por si mismas ya que este sentimiento era aun mas grande que incluso yo misma.
El se recostó a un lado mío, para luego atraer su cuerpo con el mío, podía sentir su respiración en mi nunca cuando este me abrazo, continuo besando lentamente mi cuello mientras una de sus manos bajaba lentamente por mi cuerpo hasta mi entre pierna, un gemido ahogado salió de mi boca haciéndole saber que aquello simplemente era embriagante, tan delicioso.

Pero pronto nos vimos interrumpidos cuando alguien toco la puerta, fue como si algo no quisiera que continuáramos o como si una fuerza extraña nos lanzara a los extremos de aquélla pequeña habitación.

“TOC-TOC”


Aquello hizo eco en mi corazón, dejando sentir la angustia que había sido cegada por la pasión de hace unos instantes.

-¡¡Señor Ryuuza, la cena esta servida, por favor baje antes de que se enfrié!!


Sey saco nuevamente aquella voz de viejo que había hecho horas atrás cuando nos registramos en aquel hotel, de pronto recordé como le había tratado hasta ahora y fue entonces que la razón se hizo cargo de mi, recordando aquellas enseñanzas que los sacerdotes me habían dado y aquellas ordenes que debía cumplir, mis ojos se comenzaron a llenar de lagrimas nuevamente pero ahora de desesperación, nadie podía entender o que sentía en ese momento, necesitaba tranquilizarme, pensar las cosas, enfriar mi cabeza y mi cuerpo.

-Si, disculpe, ya bajamos...

-Los estaremos esperando

Sentí como la vergüenza se apoderaba de mi, ya no podía soportarlo mas, necesitaba un deje de realidad, no podía seguir asi, a veces pensaba que la vida simplemente se había ensañado conmigo, dándome aquella vida que en cierta manera detestaba, entonces las cosas se ubicaron en su lugar, comenzaron a encajar y recordé que el era el príncipe del reino de los glaciares, recordé que le debía respeto, recordé que mi vida era suya, recordé que debía protegerlo al 100%, recordé que mi vida no vale nada, solo valía la pena cuando me encontraba con el; pero los sacerdotes se habían encargado de que nuestra relación quedara muy clara, muy bien establecida en quien era el amo y quien la mascota, además no querían volver a repetir aquel incidente que años atrás les coto la vida a un príncipe heredero al trono y a su guardiana, los cuales terminaron muertos y todo a costa de aquel amor que sentían el uno por el otro.

Me levante de aquella cama y corrí al baño, Sey corrió atrás de mi sin saber que era lo que yo quería hacer, abrí la regadera en agua fría y me metí en ella, talvez asi lograría calmarme y dejar que el agua se llevara cada uno de mis problemas y también mis sentimientos por el, mientras aun de mis ojos las lagrimas brotaban, la verdad no sabia que hacer.
Caí en el piso de la regadera, ahí sentada mientras el agua empapaba mi vestido blanco, mis ojos se perdieron en el absoluto vació mientras recordaba cada una de mis penas y angustias.

-Soy una guardiana, debo respetar y cumplir las leyes del palacio; mi objetivo es proteger al príncipe cueste lo que cueste, incluso a costa de mi vida.

Repetía una y otra vez en un susurro, como si tratara de grabarlas en mi mente, para no olvidarlas. Entonces escuche como alguien me hablaba, se escuchaba muuuy lejos...

-Yumi....Yumi....Yumi-chan!!!

Voltie a verle, mis ojos no reflejaban emoción alguna, mis mejillas aun empapadas por el llanto y el agua, se sonrosaban por tan hecho.


-Sey-chan...

dije mirándole incrédula, mientras salía de aquel transe lentamente... levante mi mano para tocar su rostro.


-Seiryuu-sama...


Capitulo 22

Cuando termine y vi a Yumi llorar me senti mal, pero luego senti las lagrimas en mis ojos y baje el rostro, escondiendolo de su vista mientras volví de nuevo a jugar con mis manos.

Pude ver como se ponía de pie y se paseaba por la habitación, de un lado a otro, pero no tenia idea de que podia pasar por su cabeza... quizas estaba molesta conmigo, por haber sido tan debil, o tal vez con ella misma por no estar ahi, no lo sabia, solo sabia que estaba ahi, con las emociones descontroladas...

Levante un poco la vista, mirando hacia la pared, la mesa, la ventana, cualquier lado menos a Yumi, me senti miserable por haberle hecho sentir así, y una nueva ronda de silenciosas lagrimas llenó mis ojos. Habian pasado tres años desde la ultima vez que la vi y le habia hecho sentir ira, angustia y dolor... todos menos lo que yo realmente deseaba para ella.

Ella siguió caminando un poco más, hasta que de pronto se detuvo y volteo a verme, yo no pude verla, mis ojos estaban fijos en la ventana, en el marco de la misma... por eso me sorprendí mucho cuando senti como su cuerpo se pegaba al mio en un fuerte abrazo.

-Tranquilo Sey-chan, todo ya paso, lo importante es que estas aquí y que nunca dejare que suceda de nuevo porque yo te cuidare... nee!

Sus palabras me dejaron atonito, esta voz era la voz de mi Yumi, de mi amiga, no de la guardiana, no la sombra detras mio, solo Yumi, la de mis recuerdos. Me gire a verla cuando comence a escuchar sus palabras y pronto me encontre mirando esos ojos azules como dos glaciares y sus lagrimas que los hacian ver como si estuvieran derritiendose...

La visión era casi magica, especial, hipnotizante... sus bellos ojos y esas lagrimas que recorrian sus mejillas y se perdían en sus labios, sonrosados y brillantes, y lo único que supe fue que estaban más y más cerca hasta que ya no hubo distancia entre ambos.

Me besó, la bese y senti como si un rayo me hubiera atravesado la espalda y me entumeciera todo el cuerpo, dejandome sin sentido mas que en los labios, los cuales estaban ardiendo mientras los movia suavemente sobre los de Yumi, en una danza tranquila, pausada, casi mitica... ese sabor dulce y embriagante, como la miel que se derramaba de cada poro que nos unia.

Mis labios algo torpes se abrían paso sobre los suyos y mi lengua ansiosa los separó, buscando refugio, como un naufrago que a encontrado una isla desierta y paradisiaca, recorriendo su boca desconocida hasta entonces, mi lengua con lentitud acaricio sus dientes y se perdio en una batalla con la suya, tersa pero ansiosa, delicada pero fuerte, dulce y embriagante, sensible a cada roce que le daba...

Pronto mis labios comenzaron a danzar sobre su rostro, besando sus lagrimas y mis manos se posaron sobre sus caderas, acariciandolas delicadamente, con suaves movimientos circulares, imitando los de mi lengua sobre su tersa piel, tan suave, tan pura... tan Yumi.

Mi Yumi... mi amiga y confidente ahora estaba ahi, frente ami y me brindaba emociones que jamas pense sentir, pero que sin duda habia deseado... cuando parti en mi viaje habia estado tentado en traerla conmigo, pero si lo hacia seguro que al regresar sufriria alguna clase de reprimenda por no impedir mi partida y ademas se complice de esta. Por eso antes de partir fui a su habitación a verla una ultima vez... y casi la beso, pero sabia que si lo hacia no podria separarme, ademas queria enterrar este sentimiento que ahora surge a borbotones, ella es mi guardiana y un principe no puede estar con su guardian... hace milenios que uno lo hizo y ambos sufrieron horribles muertes, eso me djeron los sacerdotes y yo no queria que Yumi sufriera, así que me fui sin ella...

Pero ahora estaba aquí entre mis brazos, tan dulce y magica como la habia imaginado, poco a poco la fui recostando y ella no oposu resistencia, mientras sus manos se perdian entre mi cabello y mis labios recorrian su delicado cuello, mi mano derecha ya habia ido bajando y ahora acariciaba su pierna....

"TOC-TOC"

-¡¡Señor Ryuuza, la cena esta servida, por favor baje antes de que se enfrie!!

De inmediato nos separamos como si hubieramos tocado fuego, nuestros rostros rojos y nuestra respiración muy agitada, ambos miramos la puerta, que yo habia asegurado con candado, inquietos y muy nerviosos.

-¡Señor Ryuuza! ¿Se encuentra bien?

Respire hondo y con mucho esfuerzo logre sacar esa voz de viejo

-Si, disculpe, ya bajamos...

-Los estaremos esperando-respondio y luego se fue, yo suspire tratando de calmar mi cuerpo, pero aun lo sentia en llamas...

Capitulo 21


Me encontraba ahí mirándole, cada palabra suya era como un puñal que se clavaba cada vez mas lento en mi corazón, y sin mas sucedió, las lagrimas corrían por mis mejillas, no podía evitar sentirme asqueada por la repugnancia de aquel tipo, de sentir rabia por no haber podido hacer nada, de sentirme inútil por verle sufrir, no quería que el sufriera, en su lugar yo lo haría con gusto, nunca me había gustado que el sufriese, incluso cuando éramos pequeños, yo siempre le defendía ante los sacerdotes, así era entonces pero ahora no sabia que hacer. Miles de pensamientos invadieron mi mente...

Que debía decir???
Como se suponía que debía de actuar???
Debía conservar la calma???
O acaso ir a buscar al miserable y cortarle la cabeza sin mas y talvez otra cosa también, apreté mis puños con fuerza, mis largas uñas se clavaban en mis palmas con rapidez, tanto que no sentía dolor alguno, algo de liquido escurría de ellas y por lo que se parecía era sangre, pero eso no me importaba, ya que sentía como por dentro hervía mi sangre a mil, millones de recuerdos pasaron una vez mas por mi mente, recordando la bella y dulce imagen de Sey, el cual ahora sufría una gran angustia gracias a algún viejo pervertido de no se donde...

-Maldito...

Susurre, mientras mordía mi labio inferior haciendo que este se abriera por la rabia que sentía, me levante de golpe de la silla caminando hacia la ventana, trataba de ventilar mis pensamientos para hallar alguna manera de calmarme. No sabia donde exactamente había ocurrido eso, ni cuando había sucedido, lo único que me importaba era vengarme de aquella ofensa contra el, quería llorar, correr, volar, asesinarlo; si esa era la palabra que buscaba, asesinar al tipo que había hecho semejante cosa a mi príncipe, a mi amigo, a mi Sey... sentía que ya había perdido el control de toda aquella situación, pero aun me seguía preguntando que podía hacer, miles de ideas surgían en mi mente, pero ninguna palabra de confort era capaz de pronunciar, sentía que si hablaba, palabras como muerte, asesinato y venganza saldrían de ella.
Afuera había niños aun, jugando a la pelota, y niñas las cuales jugaban alegremente a saltar la cuerda, de pronto fue como si aquellos recuerdos volvieran a mi nuevamente, y como si los años nunca hubieran pasado, aun quería ver a aquel Sey quien juguetonamente me decía que debíamos escondernos o meter la mano del sumo sacerdote en agua tibia mientras dormía, aquellos tiernos recuerdos de nuestra niñez fueron cubiertos por fango, el simplemente oso ponerle un dedo encima a aquel inocente, la verdad estaba devastada, mis ojos expresaban rabia, voltie a verle, pero sus ojos aun así no eran capaces de mirar los míos, el simplemente miraba al suelo y yo aun seguía sin moverme.

Di unos dos pasos hacia el, levante mi mano para tocar su hombro en forma de confortarlo pero mi mano simplemente no se movía, no me gustaba verle así, simplemente mi corazón se partía en dos, pero aun seguía sin pronunciar palabra alguna, tenia miedo, miedo de que alguna palabra impropia saliera de mi boca para ese maldito bastardo, pero de pronto fue como todo sucedió...
Sus manos aun entrelazadas seguían tallándose una a la otra, sus ojos se movían de un lado a otro de la habitación en expectativa de una respuesta, pero nunca hicieron contacto con los míos, cada vez se ponía mas triste y eso me ponía mas mal a mi, camine como zombi al ver aquellos ojos verdes aun húmedos por las lagrimas, y sin pensarlo 2 veces me lance a sus brazos para reconformarle...

-Tranquilo Sey-chan, todo ya paso, lo importante es que estas aquí y que nunca dejare que suceda de nuevo porque yo te cuidare... nee!
Le dije cuando el volteo a verme, sus ojos aun húmedos brillaban con intensidad y fue ahí cuando un impulso invadió todo mi cuerpo, y sin saber como termine besando aquellos labios del chico mas lindo de todo el mundo, mi amigo, mi protegido, mi príncipe...

Capitulo 20

Yumi estaba ya despierta y el enorme sonrojo que se apoderó de mi solo se extendio mas cuando sin saber porque ella se acerco casi corriendo hasta mi y bajo su rostro hasta mis caderas.

Cerre fuertemente los ojos y contuve el aliento, mientras mi rostro alcanzaba tonalidades casi carmesi, mientras esperaba ver que hacia, pronto senti sus calidos dedos recorrer mi piel u contuve un suspiro de sorpresa, pero su voz logro apagar todo nerviosismo cuando una sola pregunta danzó en el aire

-¿Que te paso?

Abri los ojos y mire que Yumi señalaba la parte de la cicatriz que sobresalia en mi cadera, un poco hacia el costado derecho, la cual bajo la toalla se extendía casi hasta la rodilla. Parpadee un poco y me separe de ella, aun algo sonrosado por la posición en que no encontrabamos.

Yumi parecio notarlo también y se levantó de golpe, alejandose unos pasos antes de girarse para darme mi privacidad mientras repetia varias veces que lo sentía, yo aproveche para ponerme ropa, dejando mi pecho descubierto, mostrando parte de la cicatriz... hacia tiempo que no le prestaba atención, sobretodo porque no queria recordar lo que me habia pasado ese día en que la obtuve. Pero Yumi la habia visto y me habia preguntado sobre ella...

Dejarla al descubierto, me ayudaría a hablar, a pesar de lo doloroso que esto era. Cuando estuve listo comence a secarme el pelo con la toalla y le dije a Yumi que ya podía ver. Ella se giro aun algo roja y de nuevo parecia que queria tratarme con seriedad.

Yo me acerque a la cama y me sente, ella tomo una silla que estaba junto a la pequeña mesa de noche y se sentó, yo segui con mi cabello, pero comence.

-Esta cicatriz me la hice medio año despúes de que comence mi viaje- le dije, me tomo medio año salir de mi reino y de eso ya hacia casi tres años. No la mire a los ojos, no porque no pudiera hacerlo, sino porque con cada palabra que salia de mis labios comenzaba a recordar mas y mas ese tiempo.

-Recien habia llegado a este reino, todo era extraño y nuevo para mi, asi que comence a investigar, pero no fue sencillo, la gente de aqui... bueno, de alla, porque a donde llegue fue a una ciudad costeña nada parecida a este bello pueblo, no era exactamente la mas cordial y sin duda el hecho de que un chiquillo inexperto anduviera por ahi metiendose en asuntos que no le importaban era algo que les molestaba...

Mire hacia la ventana, aun abierta, el sol cada vez se ocultaba mas, dejando ver un cielo profundamente naranja...

-...Pase un par de días sin saber que hacer, me pasaba los días de un lado al otro, preguntado por niños pelirrojos o gente raptada de bebe, pero todos a cuantos les preguntaba no me contestaban o trataban de alejarse de mi. En aquel entonces yo no entendía, pero ahora esta muy claro donde fui a aterrizar... estaba en una ciudad llena de criminales...

Volvi a centrar mis ojos sobre mis manos, las cuales estaban entrelazadas la una con la otra, y continue.

-...Fue una tarde cuanto pasó... fui atrapado por una banda de ladrones...

Pude escuchar a Yumi, como solto un suspiro lleno de asombro, pero no queria que me interrumpiera, asi que continue hablando.

-...No recuerdo exactamente muy bien lo que paso, solo que un hombre joven me dijo que el habia escuchado que a un amigo lo habian raptado de bebe y que tenia el pelo rojizo. Yo, siendo el idiota que era en ese entonces lo segui sin dudar, totalmente feliz de haber encontrado una pista. Pero estaba equivocado. El hombre me llevo a un bar y me dijo que habia citado a su amigo ahi, pero que llegaría en unas hora, asi que me invito un trago. Yo no queria parecer un niñato, asi que acepte el trago, y luego otro y otro más... hasta que caí completamente ebrio...

Mi mano izquierda paso de sostener mi brazo derecho a mi cicatriz, deslizando los dedos sobre la suave piel.

-...cuando desperte, recuerdo que estaba amarrado a un poste, todo me daba vueltas, asi que supongo que me drogaron mientras estuve inconsciente, pero podía ver siluetas, una cerca de mi, varias a lo largo de la habitación, una mas justo frente a mi, sentado a unos metros de distancia...se oían murmullos que no lograba hacer plabras. Pronto senti como me echaban un balde de agua caliente, lo que logro que me despertara mas y sienti mi piel arder, no estaba acostumbrado al agua tan caliente y seguro que al ver mi pelo platino supieron que agua fría no tendria efecto...

Sabia que Yumi me escuchaba con presteza, pero cada frase se hacia mas dificil.

-...Luego comenzaron a preguntarme cosas, por lo que pude ver llebava ya al menos dos días dormido por los efectos de la droga y el alcohol, asi que senti mi cuerpo debil, no podia contestarles, pero al parecer mis preguntas por el pueblo habian hecho que me secuestraran, ellos llevaban una organización de robo y trafico de personas y yo indagando del tema solo habia hecho que ellos me tuvieran en la mira, no se que pensaron de mi, quizas que era alguna clase de policia encubierto o que era el hijo de algun oficial de la ley, aun no lo se, lo que se es que con cada pregunta venia un golpe, y luego otro y otro mas...

-...yo sabia que querían matarme y en aquel entonces estaba muy asustado, no queria ni podia morir y el cobarde dentro de mi les comenzó a suplicar que no me mataran, que aun tenia cosas que hacer, que no los delataria si me dejaban ir, pero el jefe del grupo no le parecio mi propuesta, al contrario, lo oia reir mientras me golpeaban mas, me golpearon hasta que perdi el sentido de nuevo. Cuando volvi a desperta me hallaba exactamente igual aun atado de ese poste, mis ropas ensangrentadas y lleno de dolor y moretones, pero ahora habia menos gente, solo estaba un tipo cerca de la puerta y el jefe del grupo, quien camino hacia mi y volvio a llenarme de preguntas...

-...Yo le conteste lo que pude, lo que podia decir sin revelar mi identidad y el parecio satisfecho, no me golpeo mas e inlcuso me dio algo de comida, pense que estaba salvado, que el jefe al ver que no sabia nada de ellos me dejaria en libertado, pero de nuevo estaba equivocado...

Me detuve un segundo y trague hondo, los recuerdos eran vividos y me dolian, pero no queria mentirle a Yumi, ella seguro y estaba molesta de que la abandone cuando mas jovenes, y no queria mas mentiras entre nosotros.

-...Continue un par días asi, atado y comiendo lo poco que me daban, tan poco que no podia recuperar mi fuerza, pero lo suficiente como para no morir, y con el paso de los días podia saber un poco mas de ellos y de donde me encontraba, estaba en una bodega cerca de la costa, ahi casi nadie iba, y habia días en que no veia nadie mas que a quien me llevaba de comer, quien a veces era el mismo jefe. Pronto me comence a desesperar, las unicas veces que me desamarraban era cuando necesitaba ir al baño o cuando ellos mismos me bañaban con agua caliente, el demas tiempo me la pasaba atado...

-...pense que moriria así, pero todo cambio una noche, cuando llego el jefe a traerme mi cena, como siempre me dieron de comer en la boca, ya que estaba atado, pero esa vez el jefe estaba siendo demasiado amable, y me dio algo de temor... luego el... el...sin siquiera yo saber como se acerco y comenzó a... lamerme el cuello...

Me sonroje al contar esto, pero sabia que debia seguir

-...Yo me trate de alejar... pe-pero el me todo del cuello, evitando que me moviera... yo trataba de patear o quitarme...pero e-el era mas fuerte y yo muy debil por la poca comida... p-p-pron-to me quitó la camisa que ya estaba algo rasgada por los golpes y ciertamente tiesa por la sangre seca... y continio bajando por el cuello... y-yo tuve mucho miedo, n-no queria que siguiera, pero el muy maldito me tenia amarrado y debil... yo trate de luchar mas, pe-pero no pude y an-antes de que me diera cuenta ya estaba d-des-desnudo...

Cerre los ojos, no habia podido ver a Yumi durante el principio de la platica y mucho menos podia verla ahora, solo queria acabar, terminar de contar esto que habia llevado dentro tanto tiempo, sabia que si fuera alguien mas no hubiera podido hablar, pero era Yumi, yo siempre podia contarle todo a Yumi...

-...el.. el siguio la-lamiendo y m..mordiendo mientras me decia que era un chico muy bello y que un chico tan joven bonito como yo no debia a-andar solo... yo trataba de n-no vomitar mientras el seguia tocando cada parte de este cuerpo... p-p-pero de pronto llevo su mano... has...hasta... ahi a-a-a-aba-jo... fue cuando sucedio, cuando el intento... bueno... intento meter u-un dedo alla... la nausea se volvio insoportable y el dolor de cabeza que habia sentido durante todo ese tiempo hicieron explosión en mi cabeza, pronto senti mucho calor, demasiado y sin saber como un extraño fuego azul comenzo a rodearme, el hombre se asusto tanto que se separo de mi, asombrado, y creo que luego intento correr, yo segui gritando y lanzando fuego por todos los poros de mi piel...

-...pronto las sogas se quemaron dejandome libre y mi cuerpo de inmediato comenzo a transformarse, me volvi dragon y comence a quemar todo el almacen, los hombre comenzaron a llegar, pero cada uno que entraba terminaba quemado, muerto... luego intente salir por el techo y al hacerlo me encaje una vara en la cadera, pero en mi afan de escapar no lo senti, ni la sangre que dejaba mientras volaba lejos de ahi... Lo proximo que recuerdo es despertar en una cama suave y calida, ya no estaba cerca de la costa, sino mas bien en una montaña, ahi un buen viejo me estaba cuidando. Me contó que me halló cerca de su casa, desnudo y sangrando mucho de esa herida, la cual el trato con hierbas de la region. Cuando desperte ya comenzaba a cicatrizar, pero no recordaba nada, al menos no los primeros días...

-...Me quede con el hasta que me cure y recupere mis recuerdos... y es que en esa epoca no recordaba nada de mi, ni mi nombre ni nada, el viejo me llamo Ryuuza y cuando le dije lo que me habia pasado, el me dio la idea de hacerme pasar por un viejo, ademas me indico que debia ser mas cauto... luego de unos meses el murio y yo deje la montaña y retome mi viaje....

Suspire y al fin deje de acariciar la cicatriz... luego me gire a ver a Yumi y vi lagrimas en sus ojo... y en los mios senti que también las habia... no sabia cuando habia empezado a llorar...pero el peso de mi pecho se habia hecho mas ligero...

Capitulo 19


De pronto mi corazón latió muy rápido, me sentí como aquella vez en donde casi nos atrapaba aquel sacerdote entre los matorrales en donde Sey me abrazo tan fuerte para que no me cayera, sentía como mi corazón latía cada vez mas rápido y un intenso calor recorría mi cuerpo para apoderarse de mis mejillas, aquella vez me deje abrazar por el, sin embargo...
No sabia en que demonios me había metido, desde que nací me arrebataron de las manos de mi madre para cuidarme como se debía, como toda una guardiana!!!; no era que no podía ver a mi madre, claro que podía hacerlo, pero conforme iba creciendo menos la miraba, esto hacia que los entrenamientos fueran difíciles y largos, pero siempre hubo algo, mejor dicho alguien que mitigaba todo el dolor que yo sentía, el podía hacer que la tristeza se fuera con solo tomar su mano y correr por los campos helados que estaban cubiertos de nieve, siempre fue así. Nos divertíamos a como fuera lugar, haciendo las bromas a quien se nos presentara en frente, y casi siempre eran a los sacerdotes quienes corrían detrás nuestro para hacernos estudiar y entrenar, pero a nosotros no nos gustaba, sin embargo nos escondíamos de ellos.

Sin embargo el se fue, me abandono; dejándome a lo que yo mas temía, a la soledad y a estar sin el. Nunca lo había entendido desde pequeña, que era aquello que yo sentía, pero al perecer cada vez se iba complicando mas, aunque no podía negar lo que sentía; pero los sacerdotes se habían encargado de hacerme entender cual era mi lugar, y así debía ser, por ello me veía obligada a mantener la compostura que tenia ahora, pero todo aquello colapso en cuanto le vi, no sabia lo vulnerable que me ponía cuando el me miraba con esos ojos y aunque trate por todos los medios de contenerme al final me fue imposible y la confusión una vez mas se apodero de mi.

Abrí los ojos y ahí estaba el, su largo y platinado cabello caía ligeramente sobre sus hombros, sus ojos verdes me hipnotizaban y....

Baje un poco mas la mirada y vi.... o.O ... -////-....

-Seyryuu-sama, esta!!!!

Mi corazón latía cada vez mas rápido, me voltie a mirar a otro lado, pero era inevitable voltear una que otra vez, de pronto mi corazón se detuvo en seco cuando le vi a aquella cicatriz...

Camine rápidamente a su lado, toque aquella cicatriz; me coloque realmente cerca de el sin pensarlo y lo mire fijamente a los ojos.


-Que te paso???

Capitulo 18

Al entrar a la habitación que durante días use no pude evitar sentirme extraño... la cama seguia igual, tambien la mesita de noche y la puerta hacia el baño, el mismo color crema claro que decoraba las desoladas paredes, la cama tendida prolijamente, la vela apagada sobre la mesita de noche, las cortinas abiertas mostrando el sol que se acercaba cada vez mas al horizonte...

Suspire derrotado mientras aventaba la bolsa sobre la cama, seguida por la camisa, necesitaba un baño, no por el calor, sino por que siempre que tomaba un baño me relajaba, me ayudaba a dejar de pensar en todo lo que me preocupaba...

Sin muchas ganas me solte el cabello, que cayó ligero sobre mis hombros y camine hacia el baño cuando un grito me hizo detener en seco... era Yumi...

-Seeeeyyy-chaaaaan!!!

Y mi cuerpo reaccionó solo, me gire sobre mis pasos y de un golpe abri la puerta, mi cabeza llena de preocupaciones, fue cuando la vi, arrodillada frente a la puerta con las manos cubriendo sus oidos, llorando... mi corazón comenzó a latir con fuerza y de inmediato me arrodille a su lado y sus manos se aferraron a mis brazos, mientras comenzó a suplicarme.

-Sey-chan, déjame estar un rato a tu lado como antes, solo un poco, prometo no portarme mal, enserio lo prometo.

Cada palabra, llena de dolor, resonaba en mi cabeza, esta era Yumi, pero no era la Yumi que yo conocía, tampoco era la Yumi que habia visto desde hacia horas, era una Yumi debil, insegura, muy distinta a la Yumi fuerte y segura de hace unos minutos; y muy distinta a la Yumi juguetona y amable de mis recuerdos...

Sus manos perdieron fuerzas y me di cuenta que habia caido dormida entre mis brazos, por lo que la levante y la meti a mi habitación, recostandola en mi cama, donde la cubri con una delgada sabana.

Fue cuando tuve tiempo de verla con detenimiento. Su cabello habia crecido hasta la mitad de su espalda y su piel, aunque era mas blanca que la mia sin duda era aun muy palida, casi del color de mis recuerdos.

No tenia idea de por donde habia viajado, pero seguro y lo habia hecho de noche mas que de día...

Sin darme cuenta me encontre acariciando sus cabellos, preguntandome porque habia hecho eso, ¿Qué le habia pasado para que gritara así?... Aun me sorprendia que nadie la hubiera oido, quizas solo estuviera el dueño, quien tenia muy mal oido, pero fuera cual fuera el motivo estaba agradecido, no sabria como explicarlo si alguien hubiera aparecido de pronto.

Mi mano bajo se sus cabellos a su mejilla, levemente sonrojada, quizas por fiebre o por el llanto, no lo sabia, solo tome un trapo de mi mochila, lo moje con mi mano y se lo puse en la frente, así estuve un par de horas, hasta que porfin su piel volvio a tomar su color.

Me levante, dejandola dormir y me dirigí al baño para tomar una ducha, necesitaba relajarme. Me meti debajo del agua y con cada gota mis preocupaciones se hacian menos, como si el agua las arrastrara lejos de mi. Enjabone mi cuerpo, y deje que mi mano trazara una leve linea sobre mi cadera, una cicatriz que me hize durante el viaje; la única vez durante mi trayecto que estuve cerca de morir...¿Qué hubiera pasado si moria durante mi viaje?, ¿Qué le habría pasado a Yumi, o a mi reino?. ¿Alguien habria encontrado a Suzaku?, ¿Me habrían seguido buscando?... sacudi mi cabeza y trate de olvidar todo, no queria pensar en cosas pesimistas ahora que por fin habia logrado encontrar a mi hermano y que Yumi estaba junto a mi.

Cuando termine envolvi mi parte baja en una toalla y sali al cuarto, solo para toparme los ojos azules de Yumi...y un sonrojo invadio todo mi cuerpo...

Capitulo 17



La verdad estaba algo consternada con su respuesta, no sabia que hacer, el me hacia enojar, pero había algo que no me dejaba hacerlo de todo, sabia que tarde o temprano tenia que enfrentarme a el, pues después de todo nuestros destinos están entrelazados. sentí como mi corazón se partía en dos con cada palabra de indiferencia, pero aun no estaba del todo segura de la relación que hora poseía con el, ante todo los sacerdotes del templo se habían encargado de mi todo el tiempo, y siempre habían sido muy claros con lo que debería sentir, pero una parte de mi nunca estuvo conforme... aun así lo entendí y seguí con mi vida, pero ahora me doy cuenta de que es muy difícil, mucho que mas que cualquier entrenamiento que haya tenido.


-Solo trátame como un viejo mas

Aquellas palabras me sorprendieron, como un viejo había dicho, pero pronto comprendí ante tales palabras, el encargado del hotel le conocía como si el fuera un viejo y fue ahí donde comprendí que a el no le importaba para nada su titulo de realeza, el simplemente quería ser Sey, el Sey que yo había conocido hace mucho, el Sey lindo y benevolente, el que me había enseñado tantas cosas, una risita se mostró en mis labios además de una lagrima que recorría mis mejillas al recordar todo aquello. Rápidamente le escuche decir que yo era su nieta, y con un movimiento rápido de mi mano limpie aquel rastro de mis lagrimas, no pude ver si el se había dado cuenta, pero yo no podía darme el lujo de que eso pasara.

Camine por el pasillo tras el, esperando a que me llevara a mi habitación, aun me sentía confundida, pero no sabia que hacer, y lo menos que quería en ese momento era estar sola; en ese momento recordé a Yuki, quien debía estar haciendo alguna travesura a los sacerdotes y quien siempre me animaba a seguir, el era quien me mimaba y reconfortaba cuando me sentía así, tenia miedo sin el!, me sentía muy mal, desorientada... fue entonces que escuche como me hablaba, levante la cabeza para mirarle a los ojos.

-Aquí esta tu llave, tu cuarto es este, el mío obviamente el de enfrente, te dejo para que descanses...

Mire la enorme puerta que tenia frente a mi, sabia que las cosas habían cambiado y que nada volvería a ser lo mismo, sabia que simplemente nada era como antes y fue entonces que sucedió, que aquel deje de lo que sea que no entendía en mi corazón me invadió y grite...

-Seeeeyyy-chaaaaan!!!

me desplome, sentándome en cuclillas para luego taparme los oídos y cerré los ojos con fuerza...
Simplemente no quería estar sola en aquel momento.

Sentí como la puerta del dormitorio se abrió de golpe, abrí un poco los ojos y pude ver su cabellera platinada, su olor era inconfundible, no escuche nada mas... solo dije

-Sey-chan, déjame estar un rato a tu lado como antes, solo un poco, prometo no portarme mal, enserio lo prometo.
le abrace, cada vez me aferraba mas a el y después no supe nada de mi, simplemente había caído en un profundo sueño, en el cual recuerdos de mi pasado y presente me atormentaban, para decirme cual era mi verdadera misión e aquella vida; si, sin pensarlo me había desmayado.

Capitulo 16

Justo cuando empezamos a caminar Yumi se detuvo y al notarlo me gire a verla, ella pronto comenzó a preguntar

-Alto, Príncipe, Seiryuu-sama, ¿Como debo entonces referirme a usted? ¡Lo que menos quiero es perjudicarle a usted!, ¿Podría ayudarme?

La miré un poco extrañado, ¿Cómo podía preguntar algo así? ¿Acaso no era obvio como quería que me tratara?... cerré los ojos, algo que hacia mucho tiempo no experimentaba subio sin control por mi pecho hasta que alcanzó mi garganta.

Abrí los ojos, los cuales estoy seguro que no lucían tan fieros como todo lo que sentía en mi interior... sus preguntas, su actitud, todo lo que habia visto de Yumi desde que nos reencontraramos me hacia sentir una rabia inusitada, pero mi propia naturaleza me impedia actuar o decir algo contra ella, yo comprendía que seguramente su vida sola en palacio debio ser dura, ademas, no le dije que me iba, ni siquiera a ella, mi mejor amiga, asi que no dudaba lo mas minimo que estuviera muy molesta conmigo.

Pero, llegar al extremo de preguntarme algo asi... era quizas lo mas doloroso que escuche en muchos años...

Volvi a cerrar los ojos, la imagen de Yumi que estaba frente a mi era distinta a la tierna imagen que conservaba en los archivos de mi mente.

Trate de no lucir alterado, no tenia el minimo derecho de hablarle mal o reclmarle su actitud. Ni siquiera tenia las fuerzas de preguntarle sobre las cosas en palacio...

Estaba actuando como un cobarde, teniendo miedo a la vida de palacio, una vida que nunca llegue a tomar como propia, pero que conozco bien.

Abri de nuevo los ojos y me relaje, esta vez no sonrei, pero tampoco le mire molesto ni nada, podria decirse que estaba simplemente... calmado

-Solo tratame como a un viejo mas

Luego me gire sin esperar una respuesta afirmativa o negativa o ni siquiera a ver si me entendio y me encamine rumbo al hotel, en el camino rumbo a este meti la mano dentro del bolsillo de mi camisa y saque una cajita, de ahi tome un cigarrillo y en un movimiento de mis dedos encendí un pequeño fuego azul, con el cual lo encendí.

Sin mucha ceremonia aspire, dejando que el humo bailara por mi garganta, dandome un cosquilleo casi hipnotizante, luego lo solte lentamente el cielo, centrando mi atención en las formas que el humo tomaba antes de desaparecer.

Luego deje el cigarró en la comisura de mis labios y meti mis manos en los bolsillos del pantalon.

Queria lleguar pronto al hotel, necesitaba apagar mi mente un rato, no por cansancio, sino porque estaba realmente tenso y agotado mentalmente.

Mucho habia pasado desde que sali esa misma madrugada del hotel al que ahora me disponia a regresar.

Me habia topado con Yumi y con mi hermano, y definitvamente ninguno era como lo imaginaba, Yumi habia cambiado muchisimo, era mas seria, mas madura, pero al mismo tiempo era mas... triste, y Suzaku era, para empezar, mas alto que yo, era también muy serio, y por lo que se veía muy responsable.

Y me senti como un extraño entre ellos. Yo jamas habia tomado las cosas con demasiada seriedad, no que no fuera responsable sobre mi ni nada por el estilo, solo que... todo aquello por lo que no valia la pena estar preocupado no merecia un segundo pensamiento.

El humo del cigarro envolvia mi cabeza, como jugando con mi capucha, donde se quedaba "atorado" en su camino al infinito.

Sabia que Yumi me seguia, podia sentir su presencia detras mio, como una sombra... como una guardian. Todo menos una amiga

Cerré de nuevo los ojos, algo molesto y aspire con cierta rudeza, solo para soltar el aire casi de inmediato, dejando que el humo saliera rápido de mis labios, luego lance el resto del cigarro al suelo, donde lo pise, apagandolo.

Me detuve y por fin la mire, mis ojos estaban algo ocultos bajo mi capucha, justo como habia estado viajando tantos años, oculto, lejos de las miradas ajenas a mi problema... solo que ahora mi problema era otro. Con mi diestra señale de manera casual sobre mi hombro al edificio detras mio y con esa voz gruesa que habia estado usando hable.

-Este es el hotel, aqui estuve hospedado hasta apenas ayer, así que volvere a comportarme como hasta ahora, nos registraremos aquí hasta que Suzaku regrese.

Luego entre, las puertas estaban abiertas de par en par. Al verme el dueño sonrio.

-¡Oh, viejo Ryuuza! Veo con agrado que ha vuelto, ¿He de suponer que se quedara mas tiempo con nosotros?

Yo asenti y pude ver que el dueño miraba sobre mi hombro a Yumi, en su rostro pude ver la duda escrita y agrege con esa voz ronca que con el tiempo llegue a perfeccionar

-Esta es mi nieta, Miyu, juntos esperaremos a su hermano, Axel, quien quedo de encontrarse con nosotros en un par de días. ¿Tendra dos habitaciones libres muchacho?

-Por supuesto que si, de hecho, su habitación que hace poco dejo aun esta libre, y la de enfrente tambien lo esta, ¿Le parece bien? - volvi a asentir y sin mas anoto nuestros nombres en su libreta de registro y nos dio las llaves. Yo las tome y le dije que yo mismo la llevaria, el asintio y me recordo lo que esa noche habria para cenar.

Juntos caminamos por el pasillo, no dejaba de pensar en lo que Yumi estaria pensando de mi, yo, pareciendo un viejo de espalda encorbada, ropa sucia y andar cansado. Una actuación que perfeccione para no ser encontrado facilmente. Tampoco tenia idea de que penso al verme fumar, un habito que tome durante mis años viajeros.

Llegamos frente a las habitaciones y le di su llave.

-Aqui esta tu llave, tu cuarto es este, el mio obviamente el de enfrente, te dejo para que descanses... - y sin decir mas me meti al mio.

No podia aguantr mucho viendola asi, cada vez que mis ojos se topaban con los suyos me daba un dolor inmenso y una tristeza abrumadora...