Sonrei y me levante tomando a Yumi por sus caderas, colocandola en el piso al lado mio, en algo tenía razón, no podía pasarme todo el día encerrado con ella, el dueño seguramente se preguntaria por mi e incluso querria entrar o algo a la habitación, eso era algo que no podia dejar que pasara.Alejandome unos pasos tome de mi mochila la capa con la capucha y me la coloque, luego amare mi cabello y tomando una posición encorvada y terminando de colocarmeel disfraz me adelante a la puerta y tomé el pomo.
-Vamos a pasear pues - le dije con la voz rasposa y hueca que era la que usaba como el viejo Ryuuza, ella parpadeo un par de veces y casi pude adivinar sus pensamientos.
- No puedo salir como Sey cuando entre como Ryuuza, asi que salgamos así, y luego en las afueras me cambio, ¿esta bien? - le dije y gire la perilla saliendo con paso lento, arrastrando los pies un poco.
Cuando llegue a la recepción el dueño del hotel me saludo con gran entusiasmo, indicandome que pensaba yo estaba enfermo, ya que no baje a cenar. Yo le dije que solo era debilidad de mi edad y me despedi argumentando que saldria a pasear.
Luego caminamos juntos hacía las afueras del pueblo, el día apenas despuntaba y aun no abrían todas las tiendas.
Yumi permanecio callada casi todo el recorrido, no sabía en que pensaba pero aun así el ambiente era calmo, la brisa refrescaba nuestras pieles, el sol danzaba entre las nubes.
Pocos minutos despúes entre a una pequeña tienda y compre un sombrero pequeño y realmente generico junto con una capa larga. Yumi me miraba un poco sin saber que hacía, pero yo sonreí y al salir corri hacía la salida del pueblo, donde con rápidez me puse la capa sobre mis ropas desgastadas, acomode mi cabello bajo el sombrero, el cual no era tan grande por lo que no me cubria el rostro.
Al verme en el reflejo del agua pude ver que realmente lucía joven, lucía como alguien de mi edad.
Cuando entre de nuevo a encontrarme con ella vi un levisimo sonrojo coronar sus mejillas, seguramente en lasmias también había uno. hacia mucho que no usaba ropa que dejara ver mi verdadero ser. Pero no podía andar con Yumi como un viejo.
-Jeje... este, ¿Luzco bien? ¿No me veo muy raro? - pregunte algo cohibido, pero ella nego con la cabeza, diciendome que lucía bien... fue entonces que me acerque a ella y le ofreci mi brazo, caminaríamos juntos por el pueblo, como una pareja... felices...
Así pasamos gran parte de los días que Axel no estuvo con nosotros... por las mañanas desayunabamos en la habitación, las tardes eran para pasear y disfrutar.... las noches eran una entrega mutua de amor y pasión. Un ritual donde le mostraba lo mucho que la amaba y que sentia por ella.
Los días eran hermosos, tranquilos, un sueño maravilloso que no queria terminar...
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