Capitulo 23


-Tranquilo Sey-chan, todo ya paso, lo importante es que estas aquí y que nunca dejare que suceda de nuevo porque yo te cuidare... nee!

Pero no sabia la magnitud de aquellas palabras, sabia que las cosas de por si ya eran complicadas entre nosotros pero nunca me imagine que fuese a ser yo quien lo besara, y si asi fue, lo bese!...
Mis labios se sentían ligeramente humedecidos por los de Sey, quien habilidosamente continuo el beso, la verdad me daba un poco de miedo el besarle ya que no sabia como se iba a comportar, que tal si me rechazaba o simplemente la pasión se desbordaba hacia un punto de cual ya no se pudiera regresar, tenia miedo; pero en ese momento en el cual yo le besaba y el me besaba no importaba nada solo nosotros dos.

Me sentía como si hubiese caído en un transe del cual no podía despertar, me hipnotizaban aquellos ojos verdes que me incitaban a seguir y aquel aroma tan suyo, tan peculiar en el hacia que me perdiera en sus brazos, entre cada caricia suya, sus manos se posaron en mi caderas, mientras el continuaba besándome, recorriendo cada parte de mi cuerpo, yo me sentía mas que extasiada con todo aquello, las emociones fluían de mi cuerpo sin que yo pudiera hacer algo, me aferré a su cuello, mientras lo besaba y de vez en cuando una pequeña mordida se apoderaban de el asi como si quisiera marcar aquel territorio como mío.

La temperatura de mi cuerpo subía cada vez mas conforme el me tocaba, me hacia querer mas a cada instante, hasta que el me recostó en la cama poco a poco yo no opuse resistencia alguna, lo deseaba, deseaba aquello que había querido por tanto tiempo, de lo cual nunca había estado segura hasta ahora, sabia que las cosas cambiarían desde esa noche, y dado a las circunstancias las cosas no podían volver simplemente a lo que eran por si mismas ya que este sentimiento era aun mas grande que incluso yo misma.
El se recostó a un lado mío, para luego atraer su cuerpo con el mío, podía sentir su respiración en mi nunca cuando este me abrazo, continuo besando lentamente mi cuello mientras una de sus manos bajaba lentamente por mi cuerpo hasta mi entre pierna, un gemido ahogado salió de mi boca haciéndole saber que aquello simplemente era embriagante, tan delicioso.

Pero pronto nos vimos interrumpidos cuando alguien toco la puerta, fue como si algo no quisiera que continuáramos o como si una fuerza extraña nos lanzara a los extremos de aquélla pequeña habitación.

“TOC-TOC”


Aquello hizo eco en mi corazón, dejando sentir la angustia que había sido cegada por la pasión de hace unos instantes.

-¡¡Señor Ryuuza, la cena esta servida, por favor baje antes de que se enfrié!!


Sey saco nuevamente aquella voz de viejo que había hecho horas atrás cuando nos registramos en aquel hotel, de pronto recordé como le había tratado hasta ahora y fue entonces que la razón se hizo cargo de mi, recordando aquellas enseñanzas que los sacerdotes me habían dado y aquellas ordenes que debía cumplir, mis ojos se comenzaron a llenar de lagrimas nuevamente pero ahora de desesperación, nadie podía entender o que sentía en ese momento, necesitaba tranquilizarme, pensar las cosas, enfriar mi cabeza y mi cuerpo.

-Si, disculpe, ya bajamos...

-Los estaremos esperando

Sentí como la vergüenza se apoderaba de mi, ya no podía soportarlo mas, necesitaba un deje de realidad, no podía seguir asi, a veces pensaba que la vida simplemente se había ensañado conmigo, dándome aquella vida que en cierta manera detestaba, entonces las cosas se ubicaron en su lugar, comenzaron a encajar y recordé que el era el príncipe del reino de los glaciares, recordé que le debía respeto, recordé que mi vida era suya, recordé que debía protegerlo al 100%, recordé que mi vida no vale nada, solo valía la pena cuando me encontraba con el; pero los sacerdotes se habían encargado de que nuestra relación quedara muy clara, muy bien establecida en quien era el amo y quien la mascota, además no querían volver a repetir aquel incidente que años atrás les coto la vida a un príncipe heredero al trono y a su guardiana, los cuales terminaron muertos y todo a costa de aquel amor que sentían el uno por el otro.

Me levante de aquella cama y corrí al baño, Sey corrió atrás de mi sin saber que era lo que yo quería hacer, abrí la regadera en agua fría y me metí en ella, talvez asi lograría calmarme y dejar que el agua se llevara cada uno de mis problemas y también mis sentimientos por el, mientras aun de mis ojos las lagrimas brotaban, la verdad no sabia que hacer.
Caí en el piso de la regadera, ahí sentada mientras el agua empapaba mi vestido blanco, mis ojos se perdieron en el absoluto vació mientras recordaba cada una de mis penas y angustias.

-Soy una guardiana, debo respetar y cumplir las leyes del palacio; mi objetivo es proteger al príncipe cueste lo que cueste, incluso a costa de mi vida.

Repetía una y otra vez en un susurro, como si tratara de grabarlas en mi mente, para no olvidarlas. Entonces escuche como alguien me hablaba, se escuchaba muuuy lejos...

-Yumi....Yumi....Yumi-chan!!!

Voltie a verle, mis ojos no reflejaban emoción alguna, mis mejillas aun empapadas por el llanto y el agua, se sonrosaban por tan hecho.


-Sey-chan...

dije mirándole incrédula, mientras salía de aquel transe lentamente... levante mi mano para tocar su rostro.


-Seiryuu-sama...


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