Cuando termine y vi a Yumi llorar me senti mal, pero luego senti las lagrimas en mis ojos y baje el rostro, escondiendolo de su vista mientras volví de nuevo a jugar con mis manos.Pude ver como se ponía de pie y se paseaba por la habitación, de un lado a otro, pero no tenia idea de que podia pasar por su cabeza... quizas estaba molesta conmigo, por haber sido tan debil, o tal vez con ella misma por no estar ahi, no lo sabia, solo sabia que estaba ahi, con las emociones descontroladas...
Levante un poco la vista, mirando hacia la pared, la mesa, la ventana, cualquier lado menos a Yumi, me senti miserable por haberle hecho sentir así, y una nueva ronda de silenciosas lagrimas llenó mis ojos. Habian pasado tres años desde la ultima vez que la vi y le habia hecho sentir ira, angustia y dolor... todos menos lo que yo realmente deseaba para ella.
Ella siguió caminando un poco más, hasta que de pronto se detuvo y volteo a verme, yo no pude verla, mis ojos estaban fijos en la ventana, en el marco de la misma... por eso me sorprendí mucho cuando senti como su cuerpo se pegaba al mio en un fuerte abrazo.
-Tranquilo Sey-chan, todo ya paso, lo importante es que estas aquí y que nunca dejare que suceda de nuevo porque yo te cuidare... nee!
Sus palabras me dejaron atonito, esta voz era la voz de mi Yumi, de mi amiga, no de la guardiana, no la sombra detras mio, solo Yumi, la de mis recuerdos. Me gire a verla cuando comence a escuchar sus palabras y pronto me encontre mirando esos ojos azules como dos glaciares y sus lagrimas que los hacian ver como si estuvieran derritiendose...
La visión era casi magica, especial, hipnotizante... sus bellos ojos y esas lagrimas que recorrian sus mejillas y se perdían en sus labios, sonrosados y brillantes, y lo único que supe fue que estaban más y más cerca hasta que ya no hubo distancia entre ambos.
Me besó, la bese y senti como si un rayo me hubiera atravesado la espalda y me entumeciera todo el cuerpo, dejandome sin sentido mas que en los labios, los cuales estaban ardiendo mientras los movia suavemente sobre los de Yumi, en una danza tranquila, pausada, casi mitica... ese sabor dulce y embriagante, como la miel que se derramaba de cada poro que nos unia.
Mis labios algo torpes se abrían paso sobre los suyos y mi lengua ansiosa los separó, buscando refugio, como un naufrago que a encontrado una isla desierta y paradisiaca, recorriendo su boca desconocida hasta entonces, mi lengua con lentitud acaricio sus dientes y se perdio en una batalla con la suya, tersa pero ansiosa, delicada pero fuerte, dulce y embriagante, sensible a cada roce que le daba...
Pronto mis labios comenzaron a danzar sobre su rostro, besando sus lagrimas y mis manos se posaron sobre sus caderas, acariciandolas delicadamente, con suaves movimientos circulares, imitando los de mi lengua sobre su tersa piel, tan suave, tan pura... tan Yumi.
Mi Yumi... mi amiga y confidente ahora estaba ahi, frente ami y me brindaba emociones que jamas pense sentir, pero que sin duda habia deseado... cuando parti en mi viaje habia estado tentado en traerla conmigo, pero si lo hacia seguro que al regresar sufriria alguna clase de reprimenda por no impedir mi partida y ademas se complice de esta. Por eso antes de partir fui a su habitación a verla una ultima vez... y casi la beso, pero sabia que si lo hacia no podria separarme, ademas queria enterrar este sentimiento que ahora surge a borbotones, ella es mi guardiana y un principe no puede estar con su guardian... hace milenios que uno lo hizo y ambos sufrieron horribles muertes, eso me djeron los sacerdotes y yo no queria que Yumi sufriera, así que me fui sin ella...
Pero ahora estaba aquí entre mis brazos, tan dulce y magica como la habia imaginado, poco a poco la fui recostando y ella no oposu resistencia, mientras sus manos se perdian entre mi cabello y mis labios recorrian su delicado cuello, mi mano derecha ya habia ido bajando y ahora acariciaba su pierna....
"TOC-TOC"
-¡¡Señor Ryuuza, la cena esta servida, por favor baje antes de que se enfrie!!
De inmediato nos separamos como si hubieramos tocado fuego, nuestros rostros rojos y nuestra respiración muy agitada, ambos miramos la puerta, que yo habia asegurado con candado, inquietos y muy nerviosos.
-¡Señor Ryuuza! ¿Se encuentra bien?
Respire hondo y con mucho esfuerzo logre sacar esa voz de viejo
-Si, disculpe, ya bajamos...
-Los estaremos esperando-respondio y luego se fue, yo suspire tratando de calmar mi cuerpo, pero aun lo sentia en llamas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario