Capitulo 16

Justo cuando empezamos a caminar Yumi se detuvo y al notarlo me gire a verla, ella pronto comenzó a preguntar

-Alto, Príncipe, Seiryuu-sama, ¿Como debo entonces referirme a usted? ¡Lo que menos quiero es perjudicarle a usted!, ¿Podría ayudarme?

La miré un poco extrañado, ¿Cómo podía preguntar algo así? ¿Acaso no era obvio como quería que me tratara?... cerré los ojos, algo que hacia mucho tiempo no experimentaba subio sin control por mi pecho hasta que alcanzó mi garganta.

Abrí los ojos, los cuales estoy seguro que no lucían tan fieros como todo lo que sentía en mi interior... sus preguntas, su actitud, todo lo que habia visto de Yumi desde que nos reencontraramos me hacia sentir una rabia inusitada, pero mi propia naturaleza me impedia actuar o decir algo contra ella, yo comprendía que seguramente su vida sola en palacio debio ser dura, ademas, no le dije que me iba, ni siquiera a ella, mi mejor amiga, asi que no dudaba lo mas minimo que estuviera muy molesta conmigo.

Pero, llegar al extremo de preguntarme algo asi... era quizas lo mas doloroso que escuche en muchos años...

Volvi a cerrar los ojos, la imagen de Yumi que estaba frente a mi era distinta a la tierna imagen que conservaba en los archivos de mi mente.

Trate de no lucir alterado, no tenia el minimo derecho de hablarle mal o reclmarle su actitud. Ni siquiera tenia las fuerzas de preguntarle sobre las cosas en palacio...

Estaba actuando como un cobarde, teniendo miedo a la vida de palacio, una vida que nunca llegue a tomar como propia, pero que conozco bien.

Abri de nuevo los ojos y me relaje, esta vez no sonrei, pero tampoco le mire molesto ni nada, podria decirse que estaba simplemente... calmado

-Solo tratame como a un viejo mas

Luego me gire sin esperar una respuesta afirmativa o negativa o ni siquiera a ver si me entendio y me encamine rumbo al hotel, en el camino rumbo a este meti la mano dentro del bolsillo de mi camisa y saque una cajita, de ahi tome un cigarrillo y en un movimiento de mis dedos encendí un pequeño fuego azul, con el cual lo encendí.

Sin mucha ceremonia aspire, dejando que el humo bailara por mi garganta, dandome un cosquilleo casi hipnotizante, luego lo solte lentamente el cielo, centrando mi atención en las formas que el humo tomaba antes de desaparecer.

Luego deje el cigarró en la comisura de mis labios y meti mis manos en los bolsillos del pantalon.

Queria lleguar pronto al hotel, necesitaba apagar mi mente un rato, no por cansancio, sino porque estaba realmente tenso y agotado mentalmente.

Mucho habia pasado desde que sali esa misma madrugada del hotel al que ahora me disponia a regresar.

Me habia topado con Yumi y con mi hermano, y definitvamente ninguno era como lo imaginaba, Yumi habia cambiado muchisimo, era mas seria, mas madura, pero al mismo tiempo era mas... triste, y Suzaku era, para empezar, mas alto que yo, era también muy serio, y por lo que se veía muy responsable.

Y me senti como un extraño entre ellos. Yo jamas habia tomado las cosas con demasiada seriedad, no que no fuera responsable sobre mi ni nada por el estilo, solo que... todo aquello por lo que no valia la pena estar preocupado no merecia un segundo pensamiento.

El humo del cigarro envolvia mi cabeza, como jugando con mi capucha, donde se quedaba "atorado" en su camino al infinito.

Sabia que Yumi me seguia, podia sentir su presencia detras mio, como una sombra... como una guardian. Todo menos una amiga

Cerré de nuevo los ojos, algo molesto y aspire con cierta rudeza, solo para soltar el aire casi de inmediato, dejando que el humo saliera rápido de mis labios, luego lance el resto del cigarro al suelo, donde lo pise, apagandolo.

Me detuve y por fin la mire, mis ojos estaban algo ocultos bajo mi capucha, justo como habia estado viajando tantos años, oculto, lejos de las miradas ajenas a mi problema... solo que ahora mi problema era otro. Con mi diestra señale de manera casual sobre mi hombro al edificio detras mio y con esa voz gruesa que habia estado usando hable.

-Este es el hotel, aqui estuve hospedado hasta apenas ayer, así que volvere a comportarme como hasta ahora, nos registraremos aquí hasta que Suzaku regrese.

Luego entre, las puertas estaban abiertas de par en par. Al verme el dueño sonrio.

-¡Oh, viejo Ryuuza! Veo con agrado que ha vuelto, ¿He de suponer que se quedara mas tiempo con nosotros?

Yo asenti y pude ver que el dueño miraba sobre mi hombro a Yumi, en su rostro pude ver la duda escrita y agrege con esa voz ronca que con el tiempo llegue a perfeccionar

-Esta es mi nieta, Miyu, juntos esperaremos a su hermano, Axel, quien quedo de encontrarse con nosotros en un par de días. ¿Tendra dos habitaciones libres muchacho?

-Por supuesto que si, de hecho, su habitación que hace poco dejo aun esta libre, y la de enfrente tambien lo esta, ¿Le parece bien? - volvi a asentir y sin mas anoto nuestros nombres en su libreta de registro y nos dio las llaves. Yo las tome y le dije que yo mismo la llevaria, el asintio y me recordo lo que esa noche habria para cenar.

Juntos caminamos por el pasillo, no dejaba de pensar en lo que Yumi estaria pensando de mi, yo, pareciendo un viejo de espalda encorbada, ropa sucia y andar cansado. Una actuación que perfeccione para no ser encontrado facilmente. Tampoco tenia idea de que penso al verme fumar, un habito que tome durante mis años viajeros.

Llegamos frente a las habitaciones y le di su llave.

-Aqui esta tu llave, tu cuarto es este, el mio obviamente el de enfrente, te dejo para que descanses... - y sin decir mas me meti al mio.

No podia aguantr mucho viendola asi, cada vez que mis ojos se topaban con los suyos me daba un dolor inmenso y una tristeza abrumadora...

No hay comentarios: