
Trate de usar mis poderes lo antes posible, aquel susto nunca antes me lo habían dado, en realidad pensaba que estaba muerto y ahora parecía que un viejo me acosaba, por dios... las cosas habían llegado demasiado lejos, tenia que hacer algo o esos dos se matarían y la verdad yo no quería semejante cosa, use mis poderes lo mas rápido que pude, pero aun así una herida tiene que sanar lentamente incluso cuando usas poderes de sanacion era mas que obvio que tardaría un poco, aquella pelea se prolongaba aun mas y podía ver que aquel pobre vagabundo esquivaba los ataques de aquel joven pelirojo que apareció en mi ayuda, había algo extraño en aquel vagabundo, algo poco peculiar pero muy familiar para mi, tenia que calmarlos pero no sabia que hacer... fue entonces cuando un aroma muy familiar vino a mi, fue entonces que le vi como aquel sombrero de paja caía ante mis ojos y en su lugar dejando ver aquel celeste y platinado cabello que hace tiempo no veía, como pude haberlo encontrado y aquí, será acaso el destino que me envió con el, o seria solo mera coincidencia...
Camine hacia el con paso lento poniéndome en medio de los dos, al introducirme en el agua donde ellos aun se encontraban, sin importarme incluso el como iba vestida.
-¿Seiryuu-sama?... ¿E-eres.. Seiryuu-sama?....
Dije aun un poco dubitativa, pero al ver sus ojos y ese aroma tan peculiarmente suyo fue lo que termino de convencerme.
-SEIRYUU-SAMA, Le he buscado incesantemente, durante largo tiempo, me han enviado por usted, es necesario que regrese a casa...
dije inclinando mi cabeza ante el, al no poderme arrodillar...
-Permítame Seiryuu-sama...
dije tocando así su pecho para quitarle aquella sucia ropa y dejar ver su herida la cual sane con mis poderes.
-Espero que sea suficiente!!!; También le traje ropa que los Sacerdotes le enviaron y una carta de su madre, la reina, la cual esta muy preocupada por usted Seiryuu-sama, Ellos fueron los que me enviaron en su búsqueda. Discúlpeme por mi atrevimiento anterior además de presentarme en tan deplorables condiciones ante usted; LO LAMENTO!!!
le dije con cierto aplomo, pero mi corazón temblaba ante tal situación, la verdad era que no esperaba encontrarle tan pronto. Mi cabeza daba vueltas, quería preguntarle tantas cosas, quería preguntarle... porque me abandonaste..., quería preguntarle... pero la única verdad aquí es que el era.. es realeza y yo simplemente su guardiana, y eso debía ser.Incline mi cabeza y cerré mis ojos para esperar su respuesta, mientras el río se llevaba aquella camina sucia y aquel que alguna vez fue un sombrero de paja, para dar paso al Príncipe.
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