Capitulo 11


Al ver toda aquella escena casi enmudezco, las lagrimas invadieron mi rostro al ver como Sey-chan había encontrado a su hermano gemelo, sabia que eso era muy importante para él, mas que el ser el príncipe heredero al trono, que en pocas palabras era los que estaba aguardándole en casa, ya que estaba apunto de suceder...
Aquella muestra de afecto suya hacia mí me había recordado al antiguo Sey con el que compartía horas eternas jugando, y a quien contaba mis secretos más íntimos, pero era hora de poner los pies sobre la tierra y saber tomar el lugar que me correspondía y él, el suyo propio, el cual su estirpe merecía.

Mientras ellos se ponían al corriente con tantos años sin haberse visto, camine hacia mis ropas, las cuales estaban a un lado e aquel rió, en una rama de un árbol cercano; me apresure a cambiarme, para estar a su lado y evitar que este una vez mas se me escapara, sabia bien que si volvía sin el simplemente no era permitido ya que los sacerdotes del templo me castigarían justo como aquel día en que se marcho.
Conforme me acercaba a ellos, escuchaba cada vez mas preguntas de Suzaku-sama hacia Sey, quien respondía con alegría, mas no obstante se rehusaba a contestar una simple pregunta, como si quisiera negarlo...

-Sey... aun no sé porque no nos parecemos nada-

-E-este.. bueno eso, eso...

-Eso es porque ustedes no son dragones comunes -

Respondí, quería que supiera la verdad por muy dura que aquella fuera, ya que yo sabia que Sey sin el no volvería a palacio y mi misión era esa exactamente, llevarle a como diera lugar, aunque así fuese él cargarlo y llevarle yo misma. Sey se ruborizo un poco, y note como él quería callar aquella verdad que era inminente, yo simplemente respondí como debía ser, entonces incline mi cabeza un poco y dije...

-Ustedes son los príncipes de la familia imperial del reino de los glaciares, y yo soy la guardiana de su majestad, el príncipe Seiryuu-sama, así como mi hermano gemelo Yuki es su guardián, príncipe Suzaku-sama.


-E-este, no es que me sienta avergonzado de ser quien soy, solo que, bueno, no sabia como decirlo, yo, yo nunca me he sentido como un príncipe, siempre me ha gustado ser libre, jugar, cocinar, en fin, cosas no tan... imperiales...

De pronto tan súbitamente él me mira y yo solo acerté a asentir; apenas iba a decir algo cuando Suzaku-sama me interrumpió.

-Yumi... este, como es que tú estas aquí, no es que no entienda que debes estar al lado de Sey, pero, por lo que veo no viajaron juntos... ¿Qué paso? ¿Porque hasta ahora se encuentran?...

Fue ahí cuando recordé todo, fue como si hubiera pasado ayer; simplemente no podía creerlo, el se había ido y yo no podía hacer nada, aun recuerdo aquel castigo, aun tengo aquellas cicatrices, aun me duele...levante mis manos hacia mi pecho y fue ahí donde cerré mis ojos, súbitamente una lagrima recorrió mi mejilla, pero la voz de Suzaku-sama me regreso a la realidad recordándome el cómo debían ser las cosas, yo una guardiana y el un príncipe; así me lo habían enseñado los sacerdotes del templo y así debía ser.

-No viaje con él, porque Seiryuu-sama huyó del palacio...

Me apresure a decir antes de que estos me vieran, me limpie la mejilla lo antes posible, sin que estos me viesen y tomando un respiro continué con seriedad.

-Lamento ser yo quien arruine tan precioso momento de reencuentro entre hermanos, pero me temo que es urgente que regrese al palacio Seiryuu-sama y ahora que esta aquí Suzaku-sama me complacería acompañarle a palacio, allá lo esperan sus padres y su respectivo guardiana quien le alegrara de verle con bien mi señor.

Les dije arrodillándome ante ambos como la guardiana que soy.

-Por favor os suplico que vengan conmigo a palacio.