Capitulo 1

Han pasado tres años, tras largos años desde que salí de mi hogar y aun no se nada sobre él. A veces me pregunto si aun se encuentra con vida, si no murio cuando se lo llevaron... y sobre todo, ¿Por qué se lo llevaron? El problema es que no hay respuestas para mis preguntas, si las hubiera, ya hace tiempo que estarían resueltas mis dudas.

Así que continuo en mi viaje, ya hace tiempo he dejado atras el reino de los glaciares. Aun recuerdo la gran impresión que sufrí al llegar a la frontera de los reinos. Era como si todo un mundo extraño se abriera ante mi, un mundo lleno de verde resplandor, tan distinto a los azules y blancos de nuestro reino.

Volé aun con mi forma de dragón por encima del vasto mar que separa los reinos y un calor cada vez más sofocante se apoderó de mi, por lo que tuve que parar, no podía creer que hubiera un lugar tan calido y no pude evitar pensar en mi madre y su reino.

Siempre supe que mamá era del reino de los volcanes, donde el fuego y el calor era lo más normal, pero nunca me pregunte que tan dificil habia sido para ella pasar de un ambiente caluroso a uno helado. Al haber nacido en el reino de los glaciares, para mi no existe el frío, yo no lo siento, para mi el frío es lo normal, pero ahora que me encuentro en el reino de los prados y siento mucho calor, no se que pasaría si de hubiera elegido ir rumbo a los volcanes, seguro y me hubiera muerto de calor.
Pare en un claro y me sente en los pastos, siempre habia oido hablar de ellos. Mis tutores me habían contado sobre los distintos reinos, pero jamas imagine que el pasto sintiera así. En nuestro reino no crece nada similar.
La suerte estaba de mi lado, en el claro había un lago con agua dulce y fresca, por lo que sin dudar tome mi forma humana y me meti, mi palida piel sintio el tibio calor del sol y por primera vez en mucho tiempo me senti libre.
Ese día me dedique a conocer todo cuanto pude...
Ya ha pasado tiempo desde ese día y pronto terminare de recorrer este reino y deberé ir al siguiente, y aun no encuentro nada sobre él.
En momento asi, como este, donde descanso en un hostal me pregunto como estara mi familia, Yumi, y los demás. Se que deben andar bsucandome, por eso trato de conservar mi forma humana casi todo el tiempo y cubrir mi cabello. Mi piel a tomado un tono más oscuro pero aun asi es mas clara comparada con la de la demas gente.
Se que no puedo huir para siempre y que tarde o temprano deberé regresar a casa, pero no quiero hacerlo sin Suzaku. Si me es posible, quiero llevarlo a casa para volver a ser la familia de antes.
Miro la ventana y puedo notar que ya esta por amanecer. De nuevo he pasado la noche en vela, pero no me siento cansado, cada día hay algo nuevo que ver, gente fascinante que conocer, cosas maravillosas que ver.
Miro la mesa, donde se encuentra la única bolsa que llevo. No tiene más que algo de dinero y algunas prendas de vestir que he ido comprando a lo largo del viaje. Pero asi, tan poco como es , es todo lo que poseo, todo lo que he ganado trabajando en pequeños mandados y cosas similares, es algo mio, no algo que heredé, sino algo que yo mismo obtuve, algo que me llena de orgullo.
Sin perder más tiempo me levanto y con un movimiento rápido amarro mi cabello, que ha crecido en estos años. cuando salí lo llevaba corto, ahora me alcanza hasta mas abajo de los hombros y me da mucho calor.
Luego cubro mi cabeza con la capucha de mi capa y tomo mi sombrero de paja, aun tengo que recorrer gran parte de este pueblo antes de partir al proximo... y quien sabe, tal vez me encuentre con algo maravilloso.
El joven principe salio del hostal tras pagar su estadía y caminó por las calles del pueblo aun en silencio, siendo bañadas por la luz ambarina del alba. Aun era temprano para preguntar por alguien, la gente apenas pensaba en levantarse de su cama, pero eso no le impedía a Sey investigar por su cuenta, además tenía hambre, por lo que fue hasta el pequeño bosque tras el pueblo y llegó al lago.
Una vez ahi metio su mano al agua, sintiendo un extraño placer, una sensación de comfort y serenidad que solo el agua le brindaba, y con cuidado la mecio, haciendo pequeños circulos. Pronto se creo un pequeño remolino, donde un par de peces quedaron atrapados.
Sey saco la mano y tras esta un hilo de agua cristalina, donde los peces aun nadaban, Sey luego saco de su bolsa una olla pequeña y metio a los peces ahí, con un suave movimiento saco el agua y los peces brincaron hasta dar el ultimo aliento, luego Sey volvio a poner el agua.
Con su otra mano levantó la olla y con suavidad la fue calentando con un fuego azul, algo que no sabía podia hacer hasta que abandono su hogar.
El siempre fue educado para usar el hielo y el agua, pero jamas imagino qeu podria ser capaz de crear fuego, un fuego distinto al rojizo y ardiente que su madre podia hacer, era más bien un fuego helado, un fuego que podia calentar las cosas a un grado mas lento, un fuego menos agresivo y mas tolerable para el. Quien habia intentado usar fuego normal en una aldea que había visitado.
Pronto el agua hirvió y los peces se cocinaron, Sey se sento y se dispuso a comer, pronto deberia ir a seguir buscando... (cont...)