Pude escuchar los pasos del dueño alejarse por el pasillo hacia la escalera mientras intentaba tranquilizar mis pensamientos y mi cuerpo. Habia besado a Yumi y mucho más y sentia cada poro de mi piel ardiendo como loco... pero esa sensación era fantastica y no queria que acabara.
Sabia que en el pasado, uno de los reyes de enamoró de su guardiana y que ambos murieron de forma horrible, pero no podia concebir que algo tan bello como el amor fuese tan peligroso. ¿Cómo era posible que amar estuviera prohibido para alguien como yo? Mis padres se aman y también se amaron mis abuelos aun y cuando sus bodas fueron arregladas, pero yo no podia pensar en amar a nadie más que a Yumi.
Durante el tiempo de mi viaje conoci a mucha gente y pude ver que entre la gente común el amor era libre...¿Por qué entre las familias reales no lo era? Justo antes de partir escuche algunas veces a mis padres hablar sobre posibles esposas para mi, y cada vez que escuchaba eso corria con Yumi para hablar de cualquier cosa que me hiciera olvidar eso.
En un principio pense que era porque aun me sentia muy joven para casarme, pero cuando sali de mi hogar fui comprendiendo que no era así. Cuando ese hombre estuvo a punto de violarme en lo único que pensaba era en Yumi, en que queria que me salvara, que estuviera conmigo, tenia miedo de ya no poder verla, tenia miedo que ese hombre se llevara algo que yo solo queria darle a Yumi.
Y poco a poco fui comprendiendo que yo sentia algo muy fuerte por ella, por eso cuando la volvi a ver me senti lleno de contradicciones, aun no encontraba a mi hermano y no deseaba regresar, ademas, verla ahi me dio miedo, miedo de lo que yo pudiera hacer, a pesar de ya conocer mis sentimientos trate de negarlos, de evitar involucrarla. Yo podia vivir en un engaño, en un matrimonio areglado, bajo las reglas que me fueron impuestas al momento de mi concepción, pero ver a Yumi sufrir era impensable.
Ahora, que al fin la habia besado me era imposible olvidarla, me era imposible dejarla ir, Yumi era mi, también me amaba como yo la amaba a ella, y a pesar de saber que esto estaba mal, ya no podia luchar contra mi propio corazón. Necesitaba a Yumi, necesitaba estar a su lado, saber que era mia, tenerla para siempre...
De pronto unos pasos me sacaron de mi concentración y alcance a ver como Yumi corria hacia el baño, sin pensarlo sali tras de ella solo para encontrarla en el piso de la regadera, completamente empapada y con sus ojos llenos de lagrimas, mi corazón se conmovio e intente hablarle.
-Yumi...
Pero ella parecia no oirme, seguia viendo los azulejos del baño, repeti de nuevo su nombre, pero seguía sin hacerme caso, el agua bañaba su fragil cuerpo y parecia a punto de derrumbarse. Tuve miedo de haberla lastimado, de que estuviera sufriendo por mi culpa.
-Yumi-chan!- casi grite para sacarla de su ensueño y ella de inmediato se giró a verme, su rostro se veía inexpresivo, pero sus mejillas sonrosadas me decian mas de lo que pense jamas ver. Me agache para quedar a su altura sin importar el agua que caia sobre mi cuerpo
-Sey-chan...
Comenzó a hablar mientras extendia su mano para tocar mi rostro y yo me recarge en su calida palma, la sensación fue placentera, pero duró muy poco, porque como si de pronto hubiera tocado fuego Yumi alejo su mano.
-Seiryuu-sama...
Abri los ojos, asustado... de nuevo ese nombre, ese titulo que odiaba, esa linea que me separaba de las cosas que yo mas deseaba, libertad, paz, amor... no podia ser, no podia dejar que Yumi se volvieran a alejar, no cuando ya habia estado tan cerca de ella, no cuando me sentia morir sin ella.
-Sey - le dije, ella movio su cabeza, negando y repitio "Seiryuu-sama"
-No... ¡SEY! - le dije tomando su mano y poniendola sobre mi rostro, ella intento quitarla, pero no se lo permiti, su llanto solo se incremento, pero no quize escucharla. No queria hacerle caso, ella me pertenecia, no como guardian, su corazón era mia, lo habia sentido dentro de mi y no pensaba dejarlo ir.
Sin mucho esfuerzo use la misma agua para cerrar el grifo y la jale hacia afuera del baño, ella se oponia mientras gritaba.
-No, Seiryuu-sama, NO... ¡SUELTEME!
Yo no le hacia caso, me sentia cada vez mas molesto, la Yumi que ahora arrastraba era la Yumi fuerte y sin emociones que conoci hace poco, pero esa Yumi solo era una fachada, la verdaderda Yumi, mi Yumi, estaba ahi en algun lado, y hacia poco que la vi salir y ahora no iba a permitrle irse.
Sin mucha ceremonia la lance sobre la cama, donde ella se quedo acurrucada, tratando inutilmente de alejarse de mi rumbo a la cabecera, yo solo la veía ahi, batallando con consigo misma, una parte de mi me decia que debia dejarla, que debia esperar a que se calmara para hablar las cosas, pero otra estaba segura que si la dejaba ir, esa Yumi no volveria jamas a mi, que desapareceria entre las torres altas y los blancos muros del palacio.
-No... -volvio a decir, pero yo la ignore, y me subi a la cama junto a ella, tratando de que me viera a la cara, pero ella seguia intentando evitarme.
Con mi mano señale hacia la puerta del baño y de inmediato un chorro de agua salio disparado hacia nosotros y se enredo en sus muñecas, separandolas un poco, lo suficiente para que yo pudiera tomar su rostro con mi otra mano y la obligara a verme.
Sus ojos seguían viendome sn emoción alguna, eso me hizo enfadar más y sin importarme nada me acerque y force mis labios sobre los suyos, en un beso salvaje. Podía sentir como todo su cuerpo se movia debajo del mio, intentando zafarse, alejarse de mi, pero mi peso era mayor al suyo y no le dejaba hacerlo
Pronto ls manos de Yumi se liberaron de su prisión de agua, y ella misma usó la uso para jalarme de la cintura, dandole espació suficiente para escapar de mi, bajando de la cama rumbo a la puerta.
Yo de inmediato alze mi mano derecha y un fuego azul intenso quemó la perilla hasta fundirla con la puerta, haciendola imposible de abrir, Yumi se sorprendio un poco y se giró a verme, yo aproveche para hacer lo mismo con la única ventana de la habitación, lo que nos dejaba encerrados, la ventana tenia barrotes de metal, lo que no dejaba espacio para salir.
Me levante y fue cuando escuche de nuevo la voz del dueño
-Señor Ryuuza, ¿Esta usted bien?
-Lo siento, no podremos bajar a cenar, mi nieta se quedo dormida y tiene algo de fiebre, la estoy cuidando y no bajare hasta que me haga cargo de ella- mi voz sonaba como la del viejo, pero entonación era severa, al parecer el viejo entendio que no queria ser molestado y se alejo tras despedirse.
Yumi me veía, y el miedo comenzó a filtrarse en sus ojos, pero yo no reaccionaba a ellos, al contrario, verla asi, indefensa y temerosa me hacia hervir la sangre, me molestaba que ella no quisiera lo mismo que yo, pero no por no querer, sino por temor al estupido tabu con el que crecimos.
Me acerque y ella de nuevo intento correr, pero antes siquiera que pudiera dar un paso la tomé del brazo y la jale hacia mi, abrazandola mientras volvia a besarla.
Ella se resistio y mordió mis labios, haciendo un pequeño corte. Sentí el sabor metalico de la sangre bajar por mi gargante y un nuevo flujo de ira se apoderó de mi, no entendia nada, solo que Yumi estaba ahi, y que seria mia sin importar nada.
-¡NO, SEIYRUU-SAMA, SUELTEME!
-Calla...
-NO PUEDE HACER ESTO, USTED ES UN PRINCIPE Y YO SO GUARDI...
-¡QUE TE CALLES!- le grite mientras le daba una cachetada que resonó en la silenciosa habitación, ella se quedo callada, viendome con ojos asustados, una marca roja de mis dedos aparecio en su mejilla, pero no me inmute, ya no habia marcha atras, mis sentidos estaban fuera de control.
-S-Seiryuu-sama...
-Callate ya, no voy a escucharte, seras mia porque ya lo eres, porque me perteneces desde que fusite concebida... ¡Pero sobretodo porque te amo y no voy a dejar que una estupida tradición me separe de ti!
Sin siquiera darle tiempo de reaccionar la bese fuertemente en los labios mientras una de mis manos bajaba hasta su cadera y luego su entrepierna, introduciendose debajo se las prendas, hasta tocar su fina piel...