Capitulo 50

Camine de tras suyo, su espalda se veia grande, rigida, fria... tras la ceremonia todo lucia callado, oscuro, diferente al calido sentimiento que senti durante toda la ceremonia.

La caminata fue rapida y callada, por los pasillos reales y no aquellos pasadizos ocultos que ahora añoraba... estos parecian enormes salas, demasiado elegantes para mi.

Luego de un rato muy corto llegamos a mi habitación, el hizo una reverencia y se ofrecio a ayudarme con mis prendas, pero ya me sentia yo demasiado extraño entre tanto lujo que negue con la cabeza y entre apresuradamente a mi habitación.

El sonido de la puerta al cerrarse me indico que estaba solo, y al fin, luego de todo el largo viaje pude exhalar aliviado.

Sin prestar mucha atención a la habitación me encamine al sillón que estaba frente a la ventana de la terraza, donde me deje caer, mi cuerpo cansado y aun envuelto en ropajes finos.

No entendia que hacia ahi, lo sabia, pero no por ello era mas sencillo vivirlo. Aun no podia creer que fuera de la realeza ni que en esos momentos estuviera en la elegante habitación del palacio que era mi verdadero hogar.

Con un suspiro agotado levante mi mano y con cuidado retire la corona que hacia poco habia sido creada, era hermosa, unica, creada frente a mis ojos del hielo de mi padre y el fuego de mi madre, era mia...

La observe, era identica a la de mi hermano, solo que esta era plateada, en lugar de dorada, sin duda indicando mi rango como el segundo hijo aun siendo gemelos.

Mire por la ventana el paisaje, era muy distinto a los rojos y cafes con los que creci, pero no por ello dejaba de ser hermoso.

Mire de nuevo la corona que aun reposaba entre mis manos, esa corona simbolizaba un compromiso que de ahora en delante estaba dispuesto a enfrentar, lo haria por mi, por todos quienes confiaban en mi, mis padres, estos y aquellos, mi hermano, y sobretodo yo mismo.

Me levante y me dirigi a mi recamara, donde deposite la corona en la mesita de noche, luego camine rumbo al armario, donde soprendentemente habia varias prendas, seguramente Yumi habia hecho esto, puesto que nadie mas que nosotros cuatro sabia que yo estaba ahi hasta el momento de la presentacion.

Escogi unos pantalonmes de pijamas que lucian comodos, pero omiti la camisa, puesto que estaba acostumbrado a dormir sin una.

Una vez estuve listo, me recoste en la cama, era enorme y hermosa, con cortinas en tonos rojizos, las sabanas eran negras, unicas en medio del ese mundo azul.

Trate de dejar la mente en blanco para poder descansar, pero no podia, muchas cosas rondaban por mi cabeza... mi hermano, quien ahora mismo estaba seguramente descanando en su alcoba, mis padres del reino de los volcanes, solos bajo el oscuro manto de la noche, mis padres reales, con su sonrisa de felicidad, Yumi posiblemente habia ayudado a Sey, mientras yo habia dejado a Yuki ir, durante el trayecto a mis aposentos lo vi seri, casi enojado, y asi mismo habia lucido cuando entre a mi cuarto rechazando sus servicios... quizas habia herido9 sus sentimientos de guardian, pero yo no necesitaba una niñera ni un sirviente.

Si algo habia aprendido era a trabajar duro y ser independiente.

Cerre los ojos nuevamente y al fin el sueño me alcanzo... mi vida seria un torbellino y sin dudas tenia mucho que aprender, pero todo eso podia esperar al amanecer...

Capitulo 49


Seguí las órdenes de mi hermana, y fui directamente a cambiarme, me sentía raro, ya que la verdad nunca creí que el maldito lograra encontrar a su hermano...

-El maldito lo consiguió, debe estar muy feliz; espero que lo este después de que cambio completamente nuestras vidas y esta vez no es la excepción.

Termine de vestirme y llegue a la habitación en donde ya me esperaba el... Suzaku... no sabia que debía hacer así que debía seguir las órdenes de mi hermana, después de todo ella sabia mas de estas cosas que yo. Le ayude a vestirse y tan rápido estuvimos listos salimos de ahí para encontrarnos con ellos, sabia que nos estarían esperando. Yumi ya estaba ahí ya solo faltaba Sey quien salió de la habitación rápidamente, caminamos en rumbo al salón por lo que parecía eran los pasadizos secretos en los que jugábamos cuando niños, sin pensarlo voltie a ver a mi hermana, pero ella parecía muy concentrada en lo que estaba haciendo, la expresión de su pálido rostro estaba muy seria, casi podría decir que estaba triste, podía sentirlo...

Entonces fue cuando llegamos ahí, podía sentir en todo mi ser una fuerte ansiedad y desesperación, todas aquellas cosas como banquetes y ceremonias simplemente no eran para mi, siempre terminaba escapando de esa clase de cosas en el pasado. Aunque mi padre y mi hermana me regañaran y me dijeran hasta el cansancio que ese era mi deber, la verdad era otra... LO ODIABA!!!

Vi como se encendían los reflectores para enfocar a Sey quien entraba a paso firme y detrás de el mi hermana tomando su papel de guardiana, Sey trataba de explicar la situación y que era lo que había encontrado en su viaje y fue entonces que descubrió la verdad... que el príncipe perdido había regresado con nosotros y eso me hacia responsable de el. Fue entonces que nos obligaron a hacer nuestra entrada. Pude observar con el cada vez se ponía mas tenso era mas que obvio que el no estaba acostumbrado a estas cosas, pero algún comentario de mi parte tal vez hubiera estado mal o simplemente lo pondría incluso mas nervioso. El camino un tanto indeciso pero lo hizo y yo le seguía a una distancia prudente, fue entonces que la escena de melodrama apareció...

Apareció el tan famoso abrazo familiar y la prueba del Rey para cerciorarse de que era el príncipe verdadero, el príncipe perdido.

Entonces fue cuando se hizo el anuncio oficial...

-Ante ustedes, mi reino, mi gente, les presento al príncipe perdido y la promesa de un brillante futuro... el príncipe Suzaku!

Entonces le colocaron la corona y eso sello el estatus de aquel joven que el príncipe Sey había traído al palacio, el cual ahora formaba parte de la familia real y su lugar como segundo al trono del Reino de los Glaciares. Pronto el fue guiado hasta el trono que estaba situado al lado del de su madre y yo me vi obligado a seguirle y ponerme detrás de el. Yo se que el pobre no tiene la culpa pero realmente odio este trabajo, apesta y es de por vida.

-awww...

Suspire, pero voltie a ver a mi hermana gemela , ahí tan altiva, siempre a la altura de la ocasión, eso me dio fuerzas para continuar con todo aquel show de la ceremonia al cual ni le estaba prestando atención.

Al cabo de un rato la ceremonia concluyo haciendo así que todos los aldeanos e invitados de clase alta se fueran a casa y en ese momento la Reyna me miro como si estuviera agradecida de que estuviese así, fue algo raro, para luego decirme:

-Yuki-kun, por favor lleva a mi hijo el príncipe Susaku a sus aposentos, cuídalo por favor no queremos que se vuelva a ir de nuestro lado...

-Si mi Reyna!

Dije poniéndome a sus pies al mismo tiempo que me llevaba la mano al pecho para mostrarle mis respetos. La Reyna camino hasta Susaku y le abrazo nuevamente y le dijo que me obedeciera que yo le ayudaría en cualquier cosa que necesitara, que yo era su guardián. Y una vez dicho esto nos dejo a solas. Yo quería salir de ahí corriendo, hablar con mi hermana, pero no... Ahora tendría que cuidar a un príncipe malcriado así como ese estúpido de Seiryuu que tanto odiaba. Me levante presuroso y si mas preámbulo me dirigí a el...

-Sígame Príncipe Suzaku-sama!

Le dije mientras emprendía mi camino hasta su habitación, caminando nuevamente por aquellos pasadizos que ya conocía muy bien.

El trayecto fue silencioso, podía notar que estaba nervioso y un poco confundido entonces fue cuando me atreví a hablarle, después de todo mi vida estaba atada a la suya por el resto de mi existencia.

-Príncipe Suzaku-sama, ha sido un día con muchas emociones, será mejor que descanse en su habitación a la cual hemos llegado (abrí la puerta), espero que le sea cómoda y sus pijamas están en la cama para que pueda cambiarse de ropa, si quiere que le ayude a hacerlo con mucho gusto puedo hacerlo!

Le dije haciendo una reverencia e invitándole a pasar primero a la habitación...



Capitulo 48

Pasillo tras pasillo, todos parecian discretos y secretos, como pasadizos en un cuento de hadas, de aventuras, de misterio. Yo iba tras la figura de mi hermano, quien un poco delante de mi parecia conocer esos pasadizos como la palma de su mano.

Justo detras de el Yumi iba con paso señorial, imponente... casi podia adivinar que detras mio Yuki lucia un aspecto similar.

Cuando llegamos a la antesala donde debia esperar todo comenzo a tomar velocidad. La salida de Yumi y Sey y las palabras que podia escuchar suavemente a traves de las puertas que nos separaban de aquella gente desconocida para mi.

Yo sabia lo que tenia que hacer y cuando las palabras que habia estado esperando se escucharon, algo dentro de mi domino mis miedos y me impulso a salir. la luz del lugar era demasiada y casi cedo al impulso de cubrir mis ojos, pero no bien hube salido de la puerta senti algo impactarse contra mi, algo calido y que derramaba humedas lagrimas... mi madre.

Senti mis ojos escocer y no era por la luz, sino por el calido sentimiento que de subito se habia formado dentro de mi y sin pensarlo correspondi al abrazo, con fuerza, mientras mis lagrimas se mezclaban con las de ella.

Pronto unos nuevos brazos se unieron al abrazo y supe que eran mi padre y Sey y los recibi ansioso... esta era mi familia, una familia que nunca antes conoci, pero que era tan mia como lo eran mis padres que deje en el reino de los volcanes...

El abrazo me parecio eterno, pero no duro sino meros segundos, segundos tras los cuales mi madre se separo y tras secar sus lagrimas me miro de arriba a abajo, y yo la mire. Su cabellera era roja como la mia, de un tono aun mas brillante y salvaje, sin duda perteneciente a la familia real del reino de los volcanes y yo era quien habia herededo esa lado de la familia...

Me senti identificado al estar a su lado, luego mire a mi padre, era identico a Sey, su cabello aun mas largo que el de mi hermano y su expresion en ese momento era de felicidad pura.

- Hijo... Suzaku... - susurro ella y tras acariciar mi mejilla retomo la compostura.

Tomando tanto mi mano como la de Sey, nos guio el trono, donde vi dos sillas, muy elegantes, al lado del trono real. Sey tomo su asiento, pero yo no, mi madre aun tomando del brazo me regreso a las escaleras donde Sey se incara minutos atras.

Sabia que debia incarme ante ellos, y asi lo hice. De reojo alcance a ver como Sey me miraba con alegria y como Yumi habia tomado su lugar, de pie a unos pasos detras de el.

Casi sin saber como supe que Yuki estaba detras mio, era mas un sentimiento que una certeza, pero no tuve mas tiempo de pensar, puesto que un destello llamo mi atencion.

En el brazo de mi padre aparecio ese hielo extraño que viese antes con Sey, era brillante, pristino y casi etero... sabia que pasaria y lo esperaba.

En un rapido movimiento mi padre clavo el hielo en mi cuello y como habia sucedido dias atras, el hielo no me provoco ningun rasguño.

Satisfecho, retiro el hielo y extendio su brazo, el hielo que segundos antes pasara por mi garganta comenzo a brillar y cambiar de forma, hasta que en la mano de mi padre reposaba una sencilla corona como la de mi hermano, pero mucho mas cristalina y fragil. Fue cuando mi madre se acerco y tras encender una llama tan roja como su cabellera envolvio la corona, la cual en lugar de derretirse o romperse, cambio de tonalidad y consistencia hasta convertirse en una corona platinada y brillante, con piedras preciosas como rubies y citrinos.

-Ante ustedes, mi reino, mi gente, les presento al principe perdido y la promesa de un brillante futuro... el principe Suzaku!

Tras dichas palabras senti como la corona se colobana en mi cabeza, y la mano de mi padre, quien me invitaba a ponerme de pie.

Luego me vi guiado a la otra silla, justo al lado de mi madre, y tome asiento, viendo por primera vez a la gente que estaba en la sala... habia una mezcla de gente que claramente era de la realeza junto con los sirvientes del palacio, todo logrando un mosaico de colores completamente hermoso.

A mi lado, Yuki tomaba la misma postura que su hermana, todos juntos escuchando las ovaciones de la gente... la familia real de nuevo estaba completa... y poco sabia yo lo mucho que esto iba a cambiarme y lo mucho que habria de experimentar en este nuevo hogar.

Luego de la ceremonia, y tras un rato mas de convivencia, mis padres indicaron a Yuki que me mostrara mis aposentos, por lo que tras una leve reverencia y un calido abrazo, segui a mi guardian, sabia que de ahora en delante, dependeria mucho de el y ansiaba hacerme su amigo a toda costa y lo mas rapido posible...

Capitulo 47


Me sentía un tanto torpe, las cosas no habían cambiado mucho en el palacio desde que me había ido de ahí, aun continuaban con los antiguos rituales y costumbres reales, todo era lo mismo.

Mi vida parecía haber cambiado, pero ahora todo volvía a como debieron ser las cosas desde un principio, pero aunque la vida nos haya puesto a los cuatro juntos desde pequeños, eso no significaba que siempre lo estaríamos, puesto que la realidad era otra. No podía dejar de pensar, y aunque mi cuerpo y mente estaban cansados, mi espíritu seguía haciéndose presente en aquel lugar, tenía que preparar aquel momento, aquel magnifico encuentro entre aquella feliz familia, tenía que hacerlo, mis leales ayudantes siempre tan eficientes esperaban mis mandatos como lo habían hecho hasta ahora y esta no fue la excepción. La ceremonia se tuvo lista esa misma noche, sabía que mis hazañas de haber encontrado al príncipe habían llegado a la Reyna porque fue ella misma quien mando a su guardián, quien por cierto es mi Padre a preguntarme si era cierto. Pero la única verdad aquí era que no podía revelar nada hasta que el Príncipe lo hiciera.

La reunión con mi padre, después de aquel viaje fue algo que jamás olvidare, el solo me miro y dijo:

-"Hija mía, lamento haber sido yo la causa de tu sufrimiento, pero recuerda que debes conservar la rectitud y serenidad que has mantenido hasta ahora, recuerda que si quieres decirme algo aquí estaré para lo que necesites"

Mi asombro fue infinito, ¿Cómo pudo aquel hombre saber todos mis problemas y mis frustraciones?, ¿Cómo?, realmente no exprese palabra alguna y él sabía que tenía algo, tal vez sea por aquella relación que solemos llamar Padre e Hija, que ellos saben intuir cuando a una le pasan estas cosas. Él simplemente me sonrió y acaricio mi mejilla y volvió a decir:

-Le diré a la Reyna que no quieres estropear la noticia de los propios labios del Príncipe.

Una vez que dijo esto, se limito a darme un beso en la mejilla y tan pronto lo hizo, salió por la puerta hacia el corredor. Dejando aun en aquel deplorable estado de confusión y encima con aquel gran evento en mis manos.

 

La ceremonia estaba lista, ya nos estaban esperando en el gran salón, ya solo faltaba la presencia de ambos Príncipes. Rápidamente me dirigí por ellos, ya quería terminar con toda aquella burocracia, solo quería descansar.

Entre a la habitación y ya estaban aquí el Príncipe Suzaku, quien esperaba a su hermano. Suzaku me parecía indeciso incluso algo temeroso.

-Príncipe Suzaku, ¿Está usted bien?

-Si, solo un poco nervioso...

La puesta se abrió y vi como mi hermano entraba con su armadura puesta, era la primera vez que le veía cumplir su papel de guardián, me alegraba que al fin pudiera desempeñar tal rol en su vida, así como también estaba segura de que esta cambiaria, bueno al menos a mi si me cambio.

Salimos del salón los cuatro, sin decir palabra alguna, caminamos por aquellos pasadizos y habitaciones rumbo al gran salón donde aguardaban nuestra llegada triunfal. Él simplemente acomodo su corona y yo no pude hacer otra cosa que seguirle, pensé que tal vez voltearía a verme con aquella sonrisa tan suya, pero no fue así. Me contuve mordiendo mi labio inferior, pero justo en aquel momento la figura de mi padre  quien estaba junto a la Reyna me hizo pensar en quien era y cual era mi lugar, debía desechar aquellos pensamientos que me hacían ser débil.

Él acelero el paso y yo hice lo mismo, él se inco al pie de la escalerilla y yo hice lo mismo, justo detrás del el…

-Padre, madre… pido perdón, porque le he hecho pasar muchas penurias, por escapar del hogar, por no comunicarme en estos años, por hacerlos sufrir.

Con voz temblorosa Sey pidió perdón y prometió explicar luego a sus padres sus motivos por haber hecho tal cosa. Entonces Sey supo que era el momento justo para acercarse a sus padres, sin dudarlo se acerco a su madre y le abrazo… fue simplemente conmovedor… y justo después de abrazarla se volteo hacia el Rey y le abrazo fuertemente. De pronto el volteo a verme…

-Padre, madre, la General Yumi me ha traído hasta aquí, cumpliendo vuestras ordenes, en un principio admito que no era mi deseo volver, aun no podía hacerlo, tenia asuntos pendientes que resolver.... asuntos que el día de hoy me alegra decir he cumplido... papá, mamá... lo logre... él esta de vuelta....

Rápidamente la sala quedo en silencio, solo aquellos que sabían lo que había pasado hace años cuchicheaban en las esquinas del gran salón…

El Rey miró a Sey sin saber que decir, La Reyna corrió hacia el, levantándole el rostro para mirarle a los ojos, y en su sorpresa le pregunto…

-Sey…hijo…

Entonces Sey volteo a ver a la puerta la cual se volvió a abrir, la Reyna volteo a ver… entonces el príncipe Suzaku hizo su entrada en el gran salón, se notaba algo temeroso pero se notaba que se esforzaba por mantenerse firme, detrás suyo venia mi hermano quien portaba aquella actitud orgullosa y desafiante como la de mi padre.

La Reyna parecía no poderlo creer, pero era inconfundible con aquella cabellera rojiza y aquel porte como el del Rey, ella lo sabía era aquel sentimiento que llamaban Sentimiento Materno, no lo se, yo nunca me he encontrado en esa situación y mucho menos tener hijos… pero por lo que veía en mi padre, cada vez que me ausentaba del castillo por algún asunto de guerra, el siempre se preocupaba por mi y mi seguridad; tanto que aunque tratara de convencerle de que no lo hiciera, el siempre lo hacia, pues es normal que como guardiana del Príncipe heredero al trono tenga el deber de realizar todos aquellos mandatos y peticiones.

La Reyna soltó un un grito y sin dudarlo se abalanzo hacia los brazos de su hijo que por tantos años había estado perdido. Él Rey ayudo a Sey a ponerse de pie y juntos caminaron hacia la Reyna y Suzaku. Los cuatro formaron un gran abrazo, aquel era un conmovedor encuentro aun no odia creer que los 4 estuviera al fin juntos, si alguien sabia lo que sufría la familia real por la pérdida de su hijo menor éramos nosotros los guardianes. No pude evitar lo que ya se avecinaba, una lagrima rodo por mi mejilla, súbitamente los recuerdos de aquellos días volvían a mi, aquellos días a su lado, felices días, porque aquello se tenia que esfumar así. Yuki noto mi actitud ante aquella escena, sabia incluso que era lo que estaba pensando, quiero creer que es por esa relación que tenemos entre gemelos lo que nos hace ser tan unidos y que el me conozca tan bien, casi se podría decir que como la palma de su mano. Él se limito a caminar hacia mi y mientras todas las miradas se centraban en la familia real, con suaves palabras me dijo:

-Hermana, mantén la compostura!!!

Recordé donde estábamos, voltie a ver a mi hermano y el me sonreía dándome aquella seguridad que necesitaba en aquel momento, él toco mi mejilla y suavemente retiro aquella lagrima que había traído aquellos recuerdos a mi mente. Se acerco más a mi y mientras esperábamos a que la Familia Real terminara con su mágico encuentro, Yuki bajo su mano para entrelazarla con la mia. Y no me soltó en toda la ceremonia.


Capitulo 46

Estaba solo, en muchos sentidos nada parecia haber cambiado, durante años viajo solo y ahora que regresaba estaba solo de nuevo. Se miro en el espejo del baño, su cuerpo era distinto también, los años de viajar y sobrevivir en al intemperie le habian dado un tono mas oscuro en comparacion a la tez de los demas habitantes de su reino, pero aun era mucho mas palido que su hermano

Sus musculos, aunque no muy pronunciados, eran atleticos y su complexion era tipica de quien hace ejercicio con cierta regularidad.

Con un suspiro de añoranza se acomodo la capa, ahora cambiaria todo, en esos momentos la gente del castillo debia estar enterada ya de su regreso, el sabia que Yumi se habia encargado de organizar todo, pero habia una cosa mas que faltaba, enfrentarse a sus padres.

Cuando habia escapado hacia años atras lo hizo sin avisar a nadie y eso incluia a sus padres. Sey solo podia imaginar lo que ellos sintieron al no encontrarle, pero era algo que debia hacer.

De nuevo se miro, sintiendo esa opresión en su pecho crecer... ¿Y si todo era un error?

Era una certeza que no lo dejaba en paz. El sabia que no habia estado mal escapar de su hogar por buscar a su hermano, pero no estaba tan seguro si habia sido lo mejor volver al palacio.

Habia muchas cosas que le esperaban ahi, pero ninguna de ella era felicidad... su felicidad estaba al lado de Yumi, y ahora que estaban ahi su mundo de sueños que habia construido en esos dias con ella se derrumbaba.

Suspiro, de nuevo, ni siquiera sabia cuantos suspiros ya habia dado, pero sin duda este no seria el ultimo. Se termino de arreglar, acomodo su cabello, trato de sonreir al espejo, pero al ver que no lo conseguia, decidio dar media vuelta y salir rumbo a la sala de reuniones... su gente lo esperaba.

Sey se giro y salio del baño hacia la pequeña sala donde su hermano y Yumi se encontraban, ambos hablaban, Suzaku seguramente preguntaba cosas que no conocia, puesto que Yumi parecia estar explicandole algo del palacio.

Sey sonrio a la imagen, era bella, su hermano, su mejor amiga y amada... dos cosas que siempre deseo tener a su lado, juntas, pero ahora que estaban ahi no lograban animarlo del todo.

El sonido de la puerta les indico la llegada de Yuki, quien, al igual que su hermana, vestia prendas de guardian, su armadura, a diferencia de la de Yumi, que era escasa, muy atrevida, pero sumamente resistente, era una armadura mas completa, peto, rodilleras, traje de tela fina, pero sumamente fuerte, botas tambien del mismo material de la armadura, parecia todo un guerrero.

Tras una reverencia, se paró al lado de Suzaku y los cuatro salieron de la habitación por los pasadizos y rumbo al salon, donde los reyes y la corte real los esperaban.

El viaje fue silencioso, cada uno sumido en sus propios pensamientos, cada quien inmerso en ideas que no podia expresar con palabras...

Cuando hubieron llegado al salon anterior a la sala de reuniones real, Sey se adelanto, acomodo levemente la corona que le sentaba pesada y ajena en su cabeza y tras recordarles el plan, salio.

La luz que lo inundo fue sobrecogedora, casi imposible, y por un instante estuvo a punto de cubrirse los ojos, pero se mantuvo firme y camino, ignorando las miradas de sorpresa, admiración y alegria que le seguian.

Tras de el, la hermosa figura de Yumi seguia sus pasos, también mostrandose altiva, serena, como un guerrero que regresa de la batalla con la victoria.

Sey los miro, luego de años sin hacerlo, sus padres, lucian cansados, pero eran ellos... su madre lucia tan bella como siempre, si cabellera rojiza, corta y algo rebelde, que le daba un aura juvenil aun con sus años, sus ojos, rojizos tambien, estaban llenos de lagrimas y Sey sabia que si no fuera por el shock de verle, seguramente su madre ya estaria encima suyo, abrazandolo, llenandolo del amor que tanto le habia faltado en ese tiempo

Su padre, por otro lado, lucia una expresion mas austera que Sey no sabia definir. Siempre le habia sido dificil entender a su padre, no porque el hombre feura un mal padre, sino porque era alguien muy sereno, muy serio en su reinato, muy sereno con su familia, todo un enigma que rara vez dejaba ver lo que verdaderamente sentia.

Con su corazon llenandose de gozo, Sey acelero el paso, incandose en cuanto llego a la escalerilla frente a los tronos, ver a sus padres habia logrado alegrarlo mucho, aun y cuando sabia lo que significaba volver, en ese momento, estaba muy feliz.

- Padre, madre... - habló Sey mientras levantaba levemente la cabeza para encontrar sus miradas - pido perdon, porque le he hecho pasar muchas penurias, por escapar del hogar, por no comunicarme en estos años, por hacerlos sufrir.

Con la voz temblorosa, Sey pidio perdon y prometio explicar sus motivos mas a fondo en un momento de privacidad con sus padres, quienes aceptaron la explicación.

Entonces Sey supo que era el momento asi que se puso de pie y tras un breve segundo de duda se acerco a su madre y la abrazo, sintiendo su calidez, necesitaba esa fuerza, necesitaba a su familia...

Tras separarse de su madre abrazo a su padre, quien devolvio el abrazo suavemente, y luego se separo, retrocediendo sin darles las espalda mientras volvia a incarse.

-Padre, madre, la General Yumi me ha traido hasta aquí, cumpliendo vuestras ordenes, en un principio admito que no era mi deseo volver, aun no podia hacerlo, tenia asuntos pendientes que resolver.... asuntos que el día de hoy me alegra decir he cumplido... papá, mamá... lo logre... él esta de vuelta....

Toda la sala quedo en silencio, expectantes, no muchos sabían a lo que se referia, pero quienes lo abian lanzaban bocanadas de sorpresa. El rey miro a su hijo sin saber que decir, pero la reina se levanto expectante de su trono y corrió hacia Sey, y levantando su rostro con sus delicados dedos lo miro a los ojos y en un susurro pregunto

- Sey... hijo... - las palabras se atoraba en la garganta mientras los ojos de nuevo anegados en lagrimas miraban los de su hijo, Sey no dijo nada, solo giro la vista en dirección a la puerta por la que el habia salido. La reina siguio la mirada de su hijo y como si eso hubiera sido la señal, Axel salio de la habitación.

Su paso era vacilante, algo temeroso, pero Sey sabia que estaba esforzandose, detras suyo Yuki le seguia con actitud orgullosa, desafiante, como aquel que obtiene una medalla y la quiere presumir ante todos.

La reina solto un grito antes de abalanzarse a los brazos de su hijo menor, llorando de alegria. El rey sonrio levemente antes de acercarse a Sey y ofrecerle una mano para ayudarlo a levantarse.

Juntos caminaron hacia la reina, quien abrazaba a Suzaku, al verlos llegar, la reina se retiro un poco y dejo que los otros dos se acercaran. Los cuatro formaron un abrazo... una escena digna de admirarse... el reino de lo glaciares tenia de nueva cuenta a sus principes, la familia real estaba completa...

Yumi miro el abrazo y mientras una lagrima resbalaba por su mejilla, trato de contener el dolor que sentia al ver esa escena... y no poder formar parte de ella.

Capitulo 45



Tras la llegada de los principes la verdad era que tenia muchas cosas que preparar antes de que se hicieran presentes ante sus padres, avisa de nuestra llegada a Los sacerdotes, hacer los preparativos necesarios con las maids y avisar a los cocineros que hiciera un banquete real, porque hoy, el reyno estaba de fiesta pues habia regresado el Principe Seiryuu-sama, futuro gobernante del Reino de los Glaciares, y todo deberia estar perfecto.

Despues de haberlos dejado ahi e indicarle a mi hermano que dejaba al principe Suzaku en sus manos, me puse en marcha, habia tantas cosas que habia que hacer antes del gran momento las cuales no realizaría si me quedaba solo ahi parada, despues de todo ese era mi deber.

Camine por los pasillos secretos del palacio para poder llegar a la cocina, en donde ordene los más exquisitos manjares y los mas peciosos vinos del reino, dejando indicaciones de como prepararlos y hasta como debian de servirlos, tambien di las indicaciones necesarias de que un huesped inesperado se haria presente para este evento y que debian de colocar un lugar junto al Principe Seiryuu. Sin perder el tiempo me dirigi hacia el templo en donde ya me aguardaban los sacerdotes.

-Maestros mios, he venido aqui con la noticia de que he traido conmigo al Principe Seiryuu-sama. He cumplido con mi mision, les pido por favor que asistan a la reunion esta noche en donde el Principe se reunirá con sus padres.

-Yumi, haz cumplido con tu misión.

-Nos honrra saberlo, haz sabido como comportarte y sobre todo cumplir con los mandatos de ser la guardiana del Principe elegido.

-Pero, aun asi no debes olvidar tu mision en la vida.

-La de protejer incluso con tu vida si a si lo requiere, la vida de nuestro querido Principe.

-Si Maestros, lo se.

-Más ahora cuando se esta en tratos con el Reino vecino.

-Sí!

-Retirate y recuerda que mañana continuaras con el entrenamiento apropiado.

-Si Maestros!, Así lo hare.

Sali de aque templo un tanto trizte, no queria faltar al reglamento, pero mi corazon era dificil de engañar; no queria verlo pero en cambio mi vida estaba atada de por vida a la de el.
Prepare el salon Real, queria que estuviera a la altura de la ocasion, miles y miles de sirvientes esperaban mis ordenes y asi lo hice, los musicos ya estaban puestos en sus lugares e incluso ya habia mandado avisar a los Reyes mismos de tan especial reunion.

Cuando todo estuvo listo, corri a arreglarme como guardiana que soy, ya que yo tambien debia estar a la altura, camine lentamente hacia mi destino, la habitacion de Seiryuu-sama. Toque la puerta, y procedi a abrirla, y ahi estaba el, tan encantador como siempre, el olor de sus cabellos me hacian recordar cosas que jamas crei posible que pasarán.

-Disculpen Altezas, ya esta todo listo.

El me miro fijemente y yo voltie a ver a Yuki.

-Hermano, ve a cambiarte por favor!

-Si hermana. No tardo principe Suzaku!

Le dije, mientras entraba a la habitacion e informarle a mi amo como estaban las cosas.

-Amo, Principe mio, Seiryuu-sama; Ya esta todo listo, sus padres ya estan esperandole en el salony la cena casi esta lista para ser servida en cuanto concluya vuestra presentación con sus padres. Esta noche será una noche inolvidable puesto que he organizado una fista real en todo el reino. Disculpe mi atrevimiento, puesto que no le consulte a usted, espero no le moleste...

Capitulo 44

Entramos al baño y todo era tan raro, me veia a mi mismo como alguien completamente diferente, ahi, de pie, en medio de aquel lujoso baño de bellos azulejos y magnificas fuentes y a mi lado mi guardian, quien me desvestia y me limpiaba.

Todo era exraño y me senti avergonzado de tanto lujo, jamas en mis mas locos sueños me imagine estando asi, pero ahora lo estaba, ahora era el principe de un reino extraño, enfrentando desafios que jamas imagine.

El agua calida me relajaba, pero no demasiado, desde que entre al palacio, desde que conoci a Yuki, desde que vi la habitacion, unos nervios imposibles de contener se apoderaron de mi.... y aunque las manos ajenas de mi guardian ayudaban a calmarme un poco, lo unico que podia pensar era el encuentro con mis padres.

Pronto em vi de pie con una toalla en mi cintura en el dormitorio de Sey, esperando que Yuki eligiera mi ropa, entobces vi entrar a mi hermano y me senti un poco mas calmado.

Aun y cuando el era un poco mas bajo que yo, lucia un aura espectacular, propia de su... de nuestro rango.

Me sonrio mientras tomaba una toalla y se dirigia al baño, mientras Yuki habia regresado al cuarto con unas ropas finas y muy bellas, de colores sobrios, los negros y los rojos abudnaban, pero habia un poco de plateado en la capa y otras prendas.

De nuevo me deje hacer mientras oia a Yuki decirme que era muy importante que luciera lo mejor posible para conocer a mis padres, yo asentia aun mas nervioso mientras el ruido del agua inundaba la habitacion.

Pronto mi hermano hubo salido del baño y se dispuso a arreglarse, me extraño ver que Yumi no estaba con el y al parecer el adivino mis pensamientos porque de inmediato explico que Yumi estaba arreglando unas cosas y no debia tardar, ademas agrego con una sonrisa sincera que tras los años de viaje se habia vuelto alguien absolutamente independiente y podia arregñarse a si mismo.

Sonrei solo para soltar la carcajada al verlo tener problemas con su capa y lo mal acomodada que estaba su corbata.

Ya completamente vestido me acerque y le ayude en las pocas cosas que se veian mal, el me agradecio y juntos reimos con ligereza, era extraño, pero el vinculo entre hermanos que teniamos habia crecido mucho desde que nos conocieramos y ahora sentia que lo conocia desde siempre y me sentia feliz de estar con el, tenia a mi hermano y eso me hacia feliz.

Me mire entonces al espejo, mis ropas eran similares a las suyas, slo que el vestia de blanco con azul. Un pantalon de vestir bien planchado, una camisa con su corbata y una tunica real algo larga, para finalizar una bella capa con hermosos diseños, y, en la cabeza de Sey, una sencilla corona dorada con perlas y otras joyas blanquecinas y plateadas.

Lejos estaba la imagen de aquel viejo que conoci, tampoco se parecia al joven sin preocupaciones con quien convivi, en ese momento era ni mas ni menos que el principe Seiryuu y por un momento no supe como reaccionar.

De pronto sono la puerta al abrirse y en ella aparecio Yumi, ella tambien vbestia distintas, sus ropas elegantes, auqnue lalgo escasas, le daban un aire peligroso pero a la vez muy exotico, su armadura era ligera pero se veia resistente.

Sonrio con cortesia y tras indicarle a su hermano que se arreglara con rapidez, nos aviso que todo estaba listo para la reunion y que solo necestabamos esperar a Yuki y podriamos presentarnos en la camara real.

Mis nervios subierona las nubes y comence a dar vueltas pro la habitacion, estaba nervioso, muy nervioso.

Capitulo 43



No sabia que hacer, la verdad era que no sabia como ser un guardian, que debia hacer o como me debia de comportar, era algo extraño, era cierto que durante mi entrenamiento los sacerdotes nunca fueron tan severos conmigo como lo fueron con Yumi, pero si me diciplinaban ya que estos ultimos años estuve al mando del mismo Rey.


Despues de años desde su desaparición, pense que no volveria, pero cuando obtuve una conciencia y me dijeron mi deber y obligacion hacia un principe el cual estaba perdido, yo podia sentir su presencia a lo lejos, pero no sabia donde exactamente podria estar, mucho incluso creian que estaba muerto, pero yo no, nunca lo crei; con el paso del tiempo me hice un tanto eseptico a que volviera, pero cuando Sey se marcho todo empeoro.

Hubiera querido que las cosas hubieran sido distintas perono fue asi.
Por ahora lo unico que puedo decir es que ser guardian es algo un tanto desconocido para mi, ya que lo unico que sabia era lo que Yumi me dejaba ver cuando trataba a Sey. Y era lo que intentaba poner en practica ahora.

- Su alteza, permita ayudarle a arreglarse, pronto se celebrara su presentacion ante los reyes, debemos vestirle de acuerdo a la ocasion, si me lo permite dejeme llevarlo al baño para ayudarle con su aseo.

Lo lleve al baño para poder ayudarle a desvestirse, y prepararle el agua para que limpiara su cuerpo.


-Alteza, ¿como le gusta el agua?

-Me gustaria un poco caliente, de hecho más caliente que fria, bueno sí...

Sonrei un poco ante su nerviosismo, no podia evitarlo, habia algo dentro de mi que me decia que nosotros dos debiamos estar juntos.

-Esta bien Alteza, creo que comprendi, mejor dejeme le ayudo a desvestirse...

-Emm...

Inmediatamente en sus mejillas se hizo notar un leve sonrrojo, despues de todo apenas me acababa de conocer.


-Alteza, le juro que no muerdo.


Le dije sonriendole, mientras gentilmente le quitaba aquella ropa sucia. Tome su mano mientras le dirigia a la tina en donde ya estaba todo listo.

-Si me lo permite Alteza, comenzare.

-S-sssí.


Le sonrei nuevamente, mientras tomaba aquel shampoo para aplicarselo en el cabello suavemente, masajeado cada parte de su cabeza, queria que disfrutara el baño, pues no queria arruinar el tan esperado momento. enjuage con cuidado aquella roja cabellera para luego colocarle una toalla en su cabello y enseguida prosegi a enjabonarle, cuando llegue a su torso para poder continuar hacia abajo no pude evitar un leve sonrojo, pero el estaba mucho más nerviso que yo, yo no queria asustarle por lo cual continue sonriendo.

Continue con mi mision, y una vez terminado, coloque la toalla en su cintura.

-Listo Alteza, ya solo falta que le traiga su ropa, si desea puede esperar en el cuarto, solo ire por su ropa.


Le abri la puerta para que el pasara, y asi yo ir por la ropa. Fue entonces que vi al Principe Seiryuu en la habitación.

-Conpermiso, ahora vuelvo...

Le dije haciendo una reverencia y luego dirigiendo al principe Seiryuu.


-Ya puede usar el baño Alteza, llamare a Yumi inmediatamente.

Le dije haciendo otra reverencia para luego dirigirme a la puerta.


Capitulo 42

En el horizonte, recortado por la tenue luz del sol, pude ver el castillo del cristal, mi hogar, mi prision, el lugar donde enfrentaria mi destino.

Muchas cosas habian pasado en mi viaje, descubri un nuevo yo, uno lejos de coronas, titulos y responsabilidades, un yo que era capaz de elegir su propio futuro.... un yo que al cruzar los muros del palacio desapareceia.

El viaje, en un principio alegre y jovial, ahora se habia convertido en uno callado y taciturno, y no era para menos.

Sabia que Suzaku debia estar completamente absorto ante todo lo nuevo que se presentaba frente a el y estaba casi seguro que Yumi debia pasar algo similar a lo que yo sentia, ella mejor que nadie debia comprenderme.

La mire, su figura de dragon era hermosa, pero ahi estaba, el tatuaje que la distinguia de un dragon normal y la clsificaba como un guardian, ais como yo tenia uno que me mostraba como principe.

Las noches que pasamos juntos fueron inolvidables, maravillosas, pero ahora habia acabado, no por mi, yo estab dispuesto a correr el riesgo y enfrentarme a todos por su amor, pero sabia que ella no era capaz, su misma naturaleza de guardian y su educacion la obligaban a hacer lo correcto y alejarse de mi, lo sabia y por eso no habia intentado otro acercamiento. S, lo haria, pero ahora con Suzaku aqui, era demasiado peligroso, debia esperar, esperar hasta estar completamente solos y entonces hablar con ella.


Llegamos y lo primero que vi fue a Yuki correr hacia Yumi, el tambien habia crecido mucho, ahora lucia casi tan alto como yo, aunque no tan alto como Suzaku.

Vi las presentaciones como en un segundo plano, mi mente estaba completamente absorta en lo que ahora debia enfrentar, pero tambien habia otras cosas, como el volver a ver a mis padres y presentarles a Suzaku.

Ellos mas que nadie merecian ser los primeros en verlo y yo estaba ansioso por cumplir esa promesa con la que años atras abandone el palacio. El traer a mi hermano de vuelta.

Cuando hube reaccionado me encontraba solo, se que habia visto a Yumi irse, pero no supe cuando los otros dos dejaron mi lado.

Sabia lo que tenia que hacer, mirandome a mi mismo observe que estaba completamente sucio y muy poco presentable, aun llevaba ese sombrero raido y la tunica sucia, asi que encamine hacia mi cuarto pro los pasillos ocultos y entre para ver vacia la habirtacion, sin embargo, podia escuchar el sonido del agua en el baño, asi que supuse que Yuki debia estar ayudando a mi hermano con su arreglo personal

Sonreia, recordando tiempos pasado mientras buscaba mis ropas, sabia que en años anteriores Yumi me ayudaba a cambiarme como Yuki ayudaba a Suzaku ahora, pero en estos momentos debia estar arreglando la habitacion de mi hermano,algo que le pedi hiciera al llegar.

Mientras estuvimos esperando a que Suzaku volviera comente que queria darles de sorpresa a mis padres de su llegada, pro eso elegimos bien la hora de partida y el lugar de llegada, para no llamar la atencion y darles la sorpresa, pro eso le pedi que fuera ella quien arreglara ese cuarto, y que cuando estuviera listo pasara por nosotros a mi habitacion.

Yumi tambien debia anunciar de mi llegada a mis padres, asi ellos estarian en la sala real y ahi les daria la noticia.

Tras elegir las ropa me dirigi a la pequeña sala de espera que tenia mis aposentos, dejandome caer en el sillon, aun habia muchas coasa que debia pensar y otras tantas que debia aclarar, muchas con Yumi, pero por ahora solo necesitaba un leve descanso, asi que cerre los ojos, descansando la mirada, pero aun despierto, pendando en muchas cosas...

Capitulo 41

Lo mire, era magnifico, unico, algo que nunca antes habia visto, la tenue luz del amanecer lo hacia resplandecer con aura tan magica como imposible... sus altas torres y sus bellos jardines de exoticas flores cristalinas que jamas imagine me envolvieron, distrayendo mi mente de cualquier otro pensamiento mas que el de mi nuevo hogar....

Vole tras mi hermano y Yumi siguiendolos mas por instinto mientras mis sentidos se llenaban de este lugar, por lo que no me di cuenta que entrabamos a una parte solitaria del palacio hasta que aterrizamos y cambiamos a nuestra forma humana.

Justo cuando me acomodaba mi bolsa senti algo extraño envolverme, era como su un aura se apoderada de mis sentidos, como si algo grande y poderoso vinera hacia a mi. De inmediato gire mi cabeza solo para ver como alguien abrazaba a Yumi, un chico de cabello rubio, un poco mas alto que ella pero aun asi mas pequeño que Sey y yo.

Tan solo verlo supe que era el, que de el venia esa presencia y de inmediato supe quien era...

- Yumi... él es mi...

No pude acabar la pregunta, la chica volteo a verme y de inmediato procedio a presentarnos, era el, Yuki, mi guardian. Eso explicaba lo que sentia, era bien sabido que todo dragon tiene un nexo especial con su guardian, y podia sentirlo, podia saber con solo verlo que el seria mi nuevo mejor amigo. El me miro y de inmediato me brindo una reverencia

- Oh! Disculpe alteza, no sabia que fuera usted... - dijo el y me senti algo cohibido, primero por ser tratado asi con tanta deferencia, si, Yumi ya antes me habia tratado asi, pero era extraño verlo a el hacer eso, ademas, el ambiente donde estabamos me hacia sentir algo fuera de lugar, en segunda por lo que habia dicho... ¿Es que acaso el no habia sentido la misma conexion que yo senti? Quizas no, quizas no era algo importante, tal vez algo que sentia al verme envuelto entre tanto lujo.

Yumi entonces le ordeno guiarnos a la habiatcion de Sey, mientras ella se iba, no entendia que pero sabia que algo habia pasado, ella se comportaba mas distante con mi hermano, quizas solo eran cosas de la realeza, yo no sabia como eran las cosas en este mundo nuevo y ajeno al mio.

Vi como Yuki comenzo a caminar, pero Sey no se movio, no supe que hacer, queria quedarme y platicar con el, preguntarle que tenia, pero algo mm dijo que debia seguir a Yuki, y eso hice.

Pude ver que el rubio tambien miro con incertidumbre a mi hermano, pero no comento nada y comenzo de nuevo a caminar. Ambos recorrimos pasillos que parecian secretos, como si etsuvieran reservados para los guardianes, como una forma de moverse dentro del castillo sin ser detectados, sin molestar a los demas habitantes del lugar.

Pronto olvide a mi hermano y me centre en todo lo que veia, algunos cuadros, ventanas y reliquias desfilaban ante mis ojos mientras mi cuerpo seguia a Yuki casi por inercia, sin verlo siquiera, como si siempre supiera donde estaba y hacia donde iba.

Luego de unas cuantas vueltas llegamos a una habitacion, era amplia y muy lujosa, tenia varias habitaciones dentro de la misma, en ese momento entramos por una puerta secreta directamente en la estancia, donde muebles de tonos calidos contrastaban con las blancas paredes, amplias ventanas deban vista a los impresionantes jardines, quede fascinado, entonces lo mire, era un cuadro muy hermoso de Sey junto con los que no podian ser otros que mis padres, mi madre estaba sentada en un bello sillon mientras Sey de apenas unos 6 ó 7 años estaba de pie junto a ella, mi padre estaba de pie tras el sillon, luciendo imponente y muy importante, su largo cabello plateado era identico al de Sey y su traje era de un color blanco con aplicaciones carmesi, algo se movio dentro de mi al verlo, era extraño, como si lo conociera de toda la vida.

Pero el sobrecogimiento que sentia aumento al ver a mi madre, alli estaba, bella, unica, de hermosos cabellos tan rojos como los mios, su tez mas oscura que la de los otros, pero su mirada aunque amable y protectora denotaba la fiereza del fuego...

Me deje llevar por mis pensamientos hasta que la voz de Yuki me regreso a la realidad, me gire a verlo y espara ver la misma aura de tranquilidad que vi en el cuadro, pero su mirada era dura, diferente, como si hubiera algo molestandolo mucho.

- Oh, lamento haberme distraido, es que... bueno, es que todo es tan diferente aqui - le dije tratando de disculparme, pero el siguio impasible, pero no por ello grosero, al contrario, era muy pero muy educado, como si estuviera enojado de verme o tal vez de perder si libertad y ahora estar atado a mi...

- Su alteza, permita ayudarle a arreglarse, pronto se celebrara su presentacion ante los reyes, debemos vestirle de acuerdo a la ocasion, si me lo permite dejem llevarlo al baño para ayudarle con su aseo

Me sonroje al oir eso... sabia que los guardianes ayudaban en muchas cosas, pero jamas imagien que tambien ayudaran en eso, me dio verguenza, pero lo segui, no sabia que ma shacer, este era todo un mundo nuevo, y ahora era mi hogar...